¿Te ha pasado?

De pronto estas viendo una película y el contenido de ésta te hace llorar de forma descontrolada, no te explicas qué es lo que te ocurre, simplemente lloras a raudales.

O te recomiendan una película y te dicen:

– ¡Pero está para llorar a mares!

Y tú pensando ¿En qué momento voy a llorar como desquiciada? ¡Nunca lloras!

Luego da la casualidad que vuelves a ver la misma película que te hizo llorar como “Magdalena” y ahora no logró sacarte una sola lágrima.

¿Te ha pasado?

Pues bien lo que ocurre es que a veces tienes situaciones que te han lastimado y por alguna razón no has podido llorar, no has vivido o sufrido el duelo, a veces no te das el tiempo o la oportunidad de conectar con tus sentimientos y emociones, prefieres creer que no pasa nada, o bien que no “tienes tiempo”, que no es para tanto.
Sola te das tus lavados de cerebro, te engañas, a veces no te gusta estar dando explicaciones de por qué has llorado.
Si de casualidad eres como yo, que todavía ni siquiera las lágrimas te ruedan las mejillas pero ya tienes la nariz de reno, entonces a veces prefieres, como dicen por ahí, beberte las lágrimas, en pocas palabras, reprimirte y después no te explicas por qué algo te puede conmover tanto.

Por eso es importante que aprendas a escuchar a tu cuerpo, a conectar con tus sentimientos y emociones.

Mientras más saludables seamos mentalmente, físicamente estaremos mejor y podremos funcionar mejor, rendir más.

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Lulú Ruiz Niño

 

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