Maternidad adolescente

Un embarazo a temprana edad puede provocar muchas complicaciones, como parto prematuro, preeclampsia o anemia y bajo peso en el recién nacido.
El cuerpo de la joven madre no está lo suficientemente maduro para afrontar el proceso de gestación, su piel aun es muy delgada y a medida que su vientre crece puede llegar a reventar y sangrar debido al estiramiento. Carece de los nutrientes necesarios para albergar una vida dentro de sí y puede presentar anemia, el cuerpo tan joven empieza a sufrir los cambios propios del embarazo, de ahí la importancia de extremar cuidados y llevarla al médico para que la provean de vitaminas y le den seguimiento en el embarazo.

La mayoría de los embarazos en adolescentes no son deseados y dependen en muchos sentidos de la familia de origen.
Generalmente en un embarazo adolescente no hay atención médica desde el inicio, porque no comunican su estado.
Por otro lado existen riesgos psicológicos y sociales a los que la joven se tiene que enfrentar. Emocionalmente no está preparada para afrontar el rol de madre, no tiene la madurez para hacerse cargo de dar a ese hijo la atención y la educación que necesita, ya que ella aún no ha consolidado su propia formación y desarrollo.

En nuestro país no se acostumbra dar a los pequeños en adopción, por lo tanto la familia de origen es la que muchas veces termina “adoptando” a ese hijo.
Generalmente este evento ocurre cuando la chica aún no concluye sus estudios y se ve forzada a abandonar la escuela, mientras que el novio pasa a ser el hombre invisible; de inmediato ella empieza a enfrentar sola innumerables carencias y dificultades, por lo tanto su proyecto de vida se altera, se frena, llegando a enfrentar agresiones de su propia familia y del medio que la rodea, disminuyendo así sus oportunidades de desarrollo a nivel académico. Si carece de apoyo económico entonces se verá en la necesidad de conseguir empleo y en caso de obtenerlo éste será mal remunerado.

Cuando el padre biológico decide asumir la responsabilidad y llegan a contraer matrimonio, las probabilidades de que no funcione son muy altas, pues ninguno de los dos está preparado para afrontar algo tan inesperado, no tienen la capacidad para manejar la vida en pareja, no son independientes económicamente, no cuentan con la madurez necesaria para que dicha relación funcione por lo que la llegada de un hijo se convierte en un problema.

La joven madre se ve forzada a saltarse una etapa de la vida y siente deseos de seguir en la fiesta con sus amigas, de salir y disfrutar de su adolescencia. Ve con tristeza y frustración como las amigas terminan la escuela y disfrutan de su juventud con libertad, sin nadie que detenga su andar.
Ya no va a fiestas o reuniones, las idas al cine son cada vez más escasas, su vida sufrió un fuerte cambio mientras las amigas celebran la vida entre risas, locuras, golosinas y helados.
En ocasiones la chica descarga su enojo contra su pequeño hijo maltratándolo.

Se dan casos en donde la madre y el bebé mueren, pero existen otros en los que el niño sobrevive y automáticamente la mamá de la joven se convierte en la responsable del pequeño.

Es de suma importancia que los padres hablen de sexualidad con sus hijos, porque la información es el único camino a la responsabilidad.
Hoy en día es alto el índice de mortalidad materna y del recién nacido, así como otras complicaciones.
En la medida de nuestras posibilidades, informemos y eduquemos a los jóvenes para evitar la maternidad adolescente.

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