Ser mujer

Ser mujer implica observar, callar, aprender, agudizar los sentidos al máximo para saber qué hacer y qué no, poner en practica todo para no caer en la tentación de ser lo que no te gustaría ser.
En ocasiones las actitudes de las demás mujeres nos infunden fortaleza, en otras nos hacen sentirnos inseguras, incluso temerosas como si no se pudiera disimular que fuimos educadas de diferente manera. A algunas nos enseñaron a no juzgar sin saber el fondo de las cosas, sin conocer a la otra. Sabemos cuándo apoyar sin que nos lo pidan, sabemos acompañar y hacernos presentes en los momentos más importantes pero con prudencia.

Es inevitable ser criticada por las mujeres que dedican más tiempo a lo de afuera que a lo de adentro, esas que por querer tener voz y voto, por ser parte de algo que ni ellas mismas entienden, sin importar si sin casadas, solteras, viudas o divorciadas, siempre están dispuestas a señalar a las demás, a seguir alimentando el machismo de la sociedad. Esas mujeres que no saben amar de verdad, y que no se exponen nunca a que la vida les enseñe a vivir de otra manera. Necesitan vivirlo para entenderlo.
Mujeres de mente cerrada que quieren elegir la vida de los hijos y de las parejas, quieren tomar decisiones por ellos y los arrean como borregos en manada hacia un destino incierto.

Las mujeres con espíritu de libertad, amantes de la vida, de su entorno, de los hijos y las parejas han encontrado en verdadero amor, jamás se enferman aunque tengan un padecimiento, jamás son débiles aunque son totalmente vulnerables porque saben de qué están hechas y toman de la vida lo mejor. Estas mujeres dadoras de vida, creadoras, totales, son capaces de ser felices y plenas.

Tienen una pareja que camina a su lado, que siente orgullo al hablar de ella.
Cuando se trata de los hijos, siempre dan lo mejor de ellas mismas, se entregan y hacen a un lado todo para enseñarles lo que valen y lo que son capaces de lograr.

Se puede distinguir fácilmente una de otra, desde su forma de caminar, si es soltera, altiva y orgullosa de lo su autonomía, sin sentir soledad porque sabe que su valor no depende de esto.
Si es casada, integrando a la familia en la sociedad, con valores, con paz y amor, siendo un ejemplo para los hijos y siendo un complice para la pareja.
Aceptando sus errores, dejando huella con carácter, decidiendo quien entra y quien sale de su vida. Con un corazón enorme, con el poder de decidir sin titubeos.

Hay todo tipo de mujeres por fuera, delgadas, altas, pequeñas, atléticas, gordas… pero sólo hay dos tipos de mujeres por dentro, las que son felices y quieren ser felices, esas que brillan sin opacar a nadie, con una belleza interior que se refleja en todo lo que hacen y las que no lo son porque pasan la vida en el conflicto, criticando a los demás, fijándose en la vida de los demás para tener un tema de conversación, esas que tienen ansiedad y pánico del mañana porque no han sembrado nada.

Fuimos creadas perfectamente para poder descubrir y aprender, para dar vida y donarnos al mundo con amor y sabiduría.

Ser mujer es lo más hermoso que hay en el universo.

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