Reencuentros

¿Quién no disfruta los reencuentros?
Esos que se dan después de mucho tiempo o simplemente, un par de días, el abrazo después del viaje de un hijo, el “hola ma” con un un suspiro de alivio de parte de la madre que ya tranquila descansa con más paz, su pollo está en casa, o el reencuentro con gente que quisimos y que por algún motivo la vida nos separó y más tarde nos volvió a juntar.

Son esos momentos llenos de sorpresa, donde un:
-¡Pero qué lindo encontrarte!
-Cuéntame, ¿cómo estás?
-¡Pero si estás igual!!

Te alegran el día, se te vienen a la cabeza un millón de recuerdos y anécdotas compartidas que quisieras empezar a contar ya.

Será que la buena memoria ayuda, o será que hay cierta gente, que tal vez sin haberte dado cuenta en aquel entonces, dejo en una huella bien grabada.

Esos reencuentros donde la mirada no envejece, donde el cariño es el mismo a pesar del tiempo transcurrido, donde celebrar con una charla los momentos o recuerdos compartidos te unen indefectiblemente en un sentimiento de nostalgia, emoción y alegría que sin duda es genial, te llevan a otra época donde vuelves a hablar de gente que tal vez ya no está, y donde a veces hasta te dan ganas de teletransportarte y volver a empezar.

Por supuesto que hay reencuentros que más vale volver a perder que volver a encontrar, o reencuentros que pasan casi inadvertidos, pero por lo general estos momentos siempre son geniales, y pueden convertirse en amistades eternas, relaciones profundas, hombros donde llorar, oídos que te pueden escuchar u ojos que te pueden leer, y risas con quién celebrar.

Por eso yo brindo por los reencuentros, esos que se dan personalmente, en la calle, de casualidad, o también gracias a la tecnología, a través de Internet y que hacen que uno vuelva a traer un pedacito del pasado al presente, ponga los sentimientos bien a flor de piel y nos vuelva a hacer sentir el cariño, la amistad o el amor por quien en algún momento la vida “nos” fue…

Una porra por los reencuentros que la vida me dio, por los no tan buenos porque algo me enseñaron y por los geniales que todavía están y seguramente seguirán estando

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1 Comentario

  1. anonimo
    3 diciembre, 2016 at 12:08 pm — Responder

    Hace poco tuve el mejor reencuentro de mi vida Ana María, lo gozó cada poro de mi piel. Te faltó decir, a mi modo de vivirlo, esa terrible sensación al separarte otra vez… ¿te volveré a ver? ¿fue suficiente?

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