No juzgues a los demás

No cabe duda que el tiempo es lo que ayuda a entender muchas cosas y es por eso que las personas con más experiencia y las más sabias, son las personas con mayor edad.
Todos los humanos tenemos como hábito, sin plan de molestar,  juzgar todo lo que hacen los demás. Sin ponernos en sus zapatos y ver lo que viven esas personas, y aún haciéndolo lograríamos dar una buena opinión, ya que no tenemos la información completa y no pensamos, ni actuamos como el afectado en cuestión.

Si meditamos sobre nuestra propia vida, nos daríamos cuenta que en alguna situación decidimos algo que en otro momento, hubiéramos hecho totalmente diferente y de todas maneras queremos decirles a los demás cómo hacer lo correcto.
¿Estamos seguros de que lo que hacemos está bien? ¿Según quién??

Me parece triste que para aprender algunas cosas, la enseñanza sea a base de “golpes de la vida”, pero como dice el dicho: “Nadie experimenta en cabeza ajena”. Yo aprendí muchísimo después de un divorcio muy difícil y algo que empecé a entender y a hacer fue no juzgar a los demás, tratar de entenderlos y si estaba en mis posibilidades, ayudarlos.
Algo que también aprendí y me ha ayudado mucho es tomar en cuenta la opinión de los demás. Algunas veces yo puedo estar cerrada o no estar viendo el problema más fríamente como los que no están involucrados, eso si, antes de decidir qué hacer, pensar en lo que yo quiero, lo que yo veo y las posibilidades para resolverlo, pues las consecuencias de esa decisión será asumida solo por mi. Mi actuar no debe depender del que dirán porque me la voy a pasar peor.

Yo he sufrido mucho y creo que sin quererlo me la he pasado más mal de lo que debiera, por estar preocupándome por todo. Por lo mismo, me he enfermado y eso que llevo años recibiendo diferentes tipos de ayuda, que por supuesto me ha hecho mejorar mucho.

Hay veces que me canso de tantas cosas, pero así es la vida, un sube y baja. Ya entendí que se vale cuando la estoy pasando muy mal, caerme, detenerme, llorar, enojarme y sacar todo lo que me pasa en ese momento y luego de nuevo tomar fuerza para seguir.
Mentiría si no dijera que hay momentos en los que quiero desaparecer y no seguirle, pero ahí, justo en ese instante en que ya me la estoy pasando de la fregada, pienso en que tengo dos opciones: seguir de la fregada o buscar hacer lo que me gusta y mejorar mis días.

Otra cosa muy importante que aprendí es que tengo muchísimas cosas que agradecer, que hay personas que la están pasando más mal que yo y que también mi situación podría estar mucho peor, dejar de compararme con los que están mejor que yo, porque al final del camino nada más me desgasto.

Así que les recomiendo algo que a mí me ha servido mucho:
Analiza todo lo que tienes y agradece diariamente, dentro de lo posible, aprende de los demás, para no cometer los mismos errores; rodéate de personas positivas que te hagan feliz y aléjate de las personas negativas que te hacen daño; busca y haz cosas que te gusten (encuentra el momento para hacerlo, porque el tiempo pasa y no regresa), no juzgues a los demás, no sabes lo que realmente viven.

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1 Comentario

  1. Nico
    8 octubre, 2015 at 9:52 am — Responder

    Salud Fernanda!
    Que tu fortaleza no decaiga por los aconteceres de la vida, descubre la verdadera razón de tu estancia y conviértela en un placentero viaje

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