Ilusiones ligeras

Con motivo del inicio del curso escolar, algunas escuelas organizaron actividades para dar la bienvenida a sus alumnos.
Me llamó la atención un colegio, que les dio una plática motivacional de bienvenida muy emotiva, haciendo alusión a que un triunfo comienza con una idea, que se convierte en un sueño, éste en un proyecto, el proyecto se convierte en un estilo de vida y el trabajo continuo es el que nos ayuda a cosechar los éxitos.
No sé si los alumnos comprendieron el significado del mensaje, muchos hablaban entre ellos, se hacían preguntas, señalaban cuando veían algún conocido y saludaban. Al terminar el discurso a los alumnos se les entregó un hoja, y se les pidió que anotaran sus deseos para este curso. Una vez que estuvieron listos, se les entrego un globo para que amarraran su lista de buenos deseos y al mismo enviarla al cielo. Todos juntos cuando escucharon la señal, soltaron sus globos y los enviaron al universo. Por un momento el cielo se pinto de burbujas de colores, cada vez más pequeñas conforme los globos subían, hasta que finalmente desaparecieron en la inmensidad azul.

Los deseos que llevaban se elevaron, como los sueños e ilusiones de esos niños, que se encuentran tan cerca y a la vez tan lejos. No sé si era corta o larga la lista de cada uno, pero lo que sé, es que era ligera, porque no detuvo la elevación del globo.
Me quede pensando en la metáfora que trataron de compartir las maestras a través de este pequeño ejercicio, de enviar nuestros deseos al viento, para dejarlos volar. Qué importante saber cuáles son esos deseos, soltarlos y comenzar a trabajar por ellos. Puede ser que se pierdan en el espacio, o que como estrellas guíen nuestros pasos, dependerá de nosotros el fin que tengan.
Y los niños ¿recordarán al final del curso lo que deseaban? Quizá recuerden el entusiasmo de ese primer día de clases, el encuentro con sus amigos, las expectativas ante los nuevos conocimientos, el olor a libros nuevos, unos globos que se alejaban de su vista.
En la inocencia de la infancia, los buenos deseos están llenos de estas cosas, porque su vida esta llena de admiración, entusiasmo, energía.

Ojalá que con el paso de los años, cuando lleguen a ser adultos, sigan buscando esas burbujas de colores en el cielo, puedan estrechar la mano de un amigo, puedan seguir admirándose de todo aquello que aún no conocen, conserven la energía suficiente para valorar la vida y aceptar el reto de vivirla en busca de sus sueños, ojalá nunca olviden seguir soltando deseos al aire, para dejarlos volar, y cuando lleguen a la vejez puedan disfrutar la cosecha de su trabajo orientado por esas ilusiones, que se convirtieron en ideales, ideales que vuelan muy alto, gracias al trabajo constante, a la perseverancia y a la compañía, apoyo y complicidad de amigos sinceros como los que se dan en la infancia.

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Jimena

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