Despedidas

Si hay algo en esta vida que me cuesta, es despedirme de la gente que quiero, por viajes, vacaciones,vida o lo que sea. Las despedidas me llenan de mariposas, pero no de las que aletean y enamoran, sino de esas que  revuelven mi panza y generan un licuado de sensaciones.
Así que hoy declaro que quiero despedidas distintas, donde la angustia no me gane y el optimismo esté presente…
No quiero despedidas cargadas de nostalgia, sino de recuerdos y risas compartidas.
No quiero despedidas de lágrimas descontroladas, sino de sonrisas cómplices.
No quiero despedidas express , sino cargadas de abrazos fuertes.
No quiero despedidas pesimistas, sino pensando que algo mejor está por venir.
No quiero despedidas sufridas, sino de nuevos horizontes.
No quiero despedidas con ojos cerrados, sino con miradas que digan mucho.
No quiero despedidas frías, sino sentidas y con expresiones.
No quiero despedidas forzadas, sino consensuadas y bien conversadas.
No quiero despedidas tristes sino con promesas de reencuentros.
Y así es más fácil, el silencio se hace no tan denso y el tiempo pasa más rápido.
Con despedidas como las que yo quiero, la cosa cambia y mis mariposas confusas vuelven a alborotar mi panza y mi alma y llenándolas de color y poniéndome de mucho mejor humor…
Que las despedidas sean entonces el fin de algo pero con fecha de vencimiento por nuevos reencuentros y nuevos momentos.

 

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