Mitos del matrimonio

Mucho se ha dicho del matrimonio y la vida en pareja, se habla de todas las ventajas y desventajas que conlleva, pero no es posible generalizar porque cada pareja decide que tipo de relación quiere sostener con su cónyuge.

Tal vez porque casi todos los cuentos terminan con un: “se casaron y fueron felices para siempre”, entendemos el matrimonio como la culminación de muchos anhelos y planes que construyó la pareja, sin embargo, nos ayudaría más entender que el matrimonio es el principio del camino, que la vida de la pareja empieza en ese momento y así los objetivos y las metas en común pueden concretarse más armoniosamente.

Aquí les presento algunos de los mitos más comunes del matrimonio:

“Casarte es una garantía de compañía permanente”: El matrimonio no garantiza que tu esposo/a quiera vivir eternamente a tu lado. Vivir en pareja es una elección, voluntaria y libre, por lo tanto depende de los involucrados la duración de la misma. Cada día hay menos prejuicios hacia las personas que deciden divorciarse por lo que ya no es tan difícil tomar esta decisión.

“El matrimonio significa estar enamorado por siempre”: Casarte enamorado te puede dar un mejor pronóstico que casarte sin amor, definitivamente. Pero el amor al pasar de los años se transforma. Hay quienes ven como tragedia que el enamoramiento se acabe. Pero en realidad, cuando el enamoramiento se termina, le abre paso al amor verdadero. En la etapa del enamoramiento, la pareja esta casi siempre dispuesta a complacer en todo al otro, es una etapa de ilusión deliciosa que te permite ver todo color de rosa. El amor verdadero es cuando ya no tienes puestos los lentes color de rosa y percibes a tu pareja tal cual es, tiene defectos y muchas actitudes que te molestan, sin embargo, lo aceptas y reconoces que a pesar de esto que ahora ves, quieres seguir a su lado.

“Somos una pareja perfecta”: Todos tenemos unos amigos que se presentan y se comportan ante el mundo como una pareja perfecta. Se encargan de hacerle saber a los que les rodean que nunca pelean y que se entienden de maravilla, además de tener sexo diario, apasionado y salvaje.
No existe tal cosa, es de humanos tener diferencias con las personas que amamos, discutir, y estar en desacuerdo. Precisamente una pareja bien avenida es aquella que a pesar de estos obstáculos desean seguir compartiendo la vida. Igualmente es natural que el deseo sexual disminuya con la edad.

“Si ya se divorció una vez, se va a divorciar todas las veces”: No es una regla que porque el primer matrimonio haya fracasado van a fracasar los venideros. La incompatibilidad, tener metas diferentes en algún punto de la vida marital, o simplemente que el amor se acabe, son motivos suficientes para tomar la decisión de separarse. No determina a las personas involucradas ni las categoriza como “malos para el matrimonio”.

“El matrimonio cambia a la gente”: También sería incorrecto decir que la gente no cambia. Lo que si es un hecho, es que no depende del matrimonio. Nos movemos según el contexto y el acontecer de nuestra vida cotidiana, maduramos, evolucionamos y entendemos la relación desde otro lugar. Y como lo hemos dicho en los párrafos anteriores, no se muere el amor, ni se presenta la indiferencia sólo por el hecho de estar casados. Hay que revisar la actitud que tenemos hacia nuestro compañero/a, tal vez ahí está la respuesta que estamos buscando.

“Si el matrimonio anda mal, tener un hijo lo salva”: Esto no necesariamente es cierto. Si bien hay casos en el que los hijos le inyectan vida a la relación, la relación permanece por elección de los cónyuges, no por lo que los hijos despertaron en ellos. En otros casos, la responsabilidad que implica la paternidad pone fin a la relación que ya estaba en la cuerda floja.

“Si te casas debes de tener hijos”: La paternidad es una decisión absolutamente personal, libre y voluntaria, que debe tomarse entre los dos. Muchas parejas que decidieron no ser padres sostienen una relación duradera, funcional y estable.

“La rutina acaba con el matrimonio”: En realidad la rutina acaba con la creatividad, con la actitud positiva, con la buena disposición y roba la energía, por mencionar algunas de las consecuencias que acarrea. Pero esto sucede individualmente también, no solo en la vida de pareja. Es inevitable que la monotonía se presente en las relaciones, y no hay que hacer cosas grandiosas para no dejar que invada nuestras vidas. Simplemente hay que perderle el miedo a los cambios.

No hay reglas ni recetas para tener un buen matrimonio. Es tan particular como la unicidad de las personas que la conforman. Por eso un buen consejo sería: deja de comparar tu matrimonio con el de las personas a tu alrededor. Como lo dije anteriormente, así como cada persona es única, las relaciones que sostiene igualmente lo son. Utiliza esa energía en tu relación.

El mito de la pareja hipersexual: Hay personas que juran que la vida de casados incluyen largas e increíbles sesiones de sexo estilo kamasutra. La vida sexual en pareja, en especial cuando se habla de relaciones estables, no es algo absolutamente constante, habrá períodos de baja frecuencia sexual, otros de mucho, ya que son varios los factores que inciden, como la carga de trabajo, los problemas, las peleas. Lo más importante es olvidarse del estereotipo de la pareja hipersexual.

La inevitable rutina: Quien crea que la rutina es algo que se puede evitar para siempre, es un iluso. Guste o no, la monotonía es algo que va llegar a la vida en pareja y en vez de hacer vista gorda o pensar que si llega es porque se acabó el amor, lo importante es saber cómo afrontarla de la mejor manera.

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