Mi año verde VI

Mudan los tiempos y las voluntades; se muda el ser, se muda la confianza;
el mundo se compone de mudanza tomando siempre nuevas calidades.

Luis de Camões

Cambiando de Roomies
Nuevos cambios se avecinaban para todos nosotros, llegaba otra integrante a los mexicanitos: Almita.
Venía recién desempacada de tierras francesas, emprendió el viaje al viejo continente 3 meses antes que nosotros para perfeccionar su francés y estaba a punto de llegar al país verde para encontrarnos.

Semanas antes de que llegara Almita ya había movimientos en las casas de los mexicanos. En mi departamento mi roomie Linda, la hongkonesa me comentaba que ya se iba a ir del país verde, porque no encontraba un trabajo que le satisficiera y se estaba quedando sin fondos para mantenerse, ella buscaba a los amigos de sus amigos que vivían en ciudades cercanas para ver la posibilidad de encontrar algún trabajo y así mismo un lugar donde vivir. Contactó a una familia que vivía al sur de Irlanda que tenían una granja en la cual era muy bien recibida, así que empezó a buscar personas para dejar a alguien en su lugar en la habitación y contactó a una Japonesa llamada Mie.
Cuando Linda ya estaba empacando sus cosas y despidiéndose de mi porque Mie estaba por llegar, me dio mucho sentimiento, Linda como dice su nombre, era una gran persona, con 30 años dejó su país y su trabajo para venir y conocer todo lo que el mundo ofrecía; siempre estábamos juntas, desde que la conocí tuvimos una conexión especial.
Ella era una parte muy importante para mí, le causaba gracia que todo lo que hiciera en el departamento lo hiciera al ritmo de la música, pues me llevaba mis bocinas y mi IPod a donde fuera, a bañarme, a cocinar, o a arreglar el cuarto. Siempre le compartía de lo que hacía de comer, porque no era buena cocinera, le encantaba el “Tajín” y a toda su comida le añadía el sabroso condimento mexicano, tenía una gran curiosidad por nuestros país, preguntaba de cualquier cosa que se le ocurría. Cuando había alguna reunión con los mexicanitos ella asistía y así con cada uno de nosotros fue entablando una amistad. Para mí, era mi confidente. Cuando había algún problema en el departamento ella asumía la responsabilidad y hablaba con el landlord para explicarle el problema que se presentaba, nos protegía mucho a Carla, a Vero y a mí.

En cuanto a los mexicanos otro cambio fue el de Areli, ella que vivía sola, empezó a ver que cuando regresaba de estar con su novio en España, las cosas de su cuarto estaban cambiadas de lugar o había rastros de comida y latas de cerveza. Ella le rentaba un cuarto a una familia Irlandesa, y por supuesto le molestaba mucho que la familia entrara a su cuarto, así que decidió mudarse a otro lugar con más privacidad. Después de la escuela íbamos en busca de nuevos departamentos para que ella eligiera donde vivir, vimos muchos en diferentes lugares de la ciudad, hasta que encontró uno al sur, cerca del museo de la Guinness y pasando la catedral de San Patricio. Cuando caminábamos por la calles me parecía que en algún momento iba a llegar un malandro a asaltarnos, pero no, la calle era demasiado tranquila para caminar, así que mi mente volaba por tantas historias que creaba en mi cabeza.
Por fin llegamos a donde iba a ser su nuevo hogar y nos abrió un pakistaní que rentaba una habitación de su departamento, lo vimos, platicamos con él y era agradable. Areli accedió casi de inmediato por la habitación, era grande, la casa estaba bien ubicada y lo mejor para ella es que el Pakistaní no estaba en la casa, siempre estaba trabajando así que prácticamente la casa era para ella sola.

Otro de los cambios fue en Mountjoy donde vivían José, Patricia y Ariadna, fue un gran cambio, porque de la noche a la mañana y con la llegada de Almita, Adriana les comentó a Patricia y a José que ya no iba a compartir la habitación con ellos y que a estaba buscando otro lugar para vivir. Así que ella se fue a vivir cerca de donde vivía Areli, con dos brasileñas y unas paraguayas. Las paraguayas estaban a punto de regresarse a su país así que Ariana iba a ocupar su lugar.
Patricia se sentía en una disyuntiva y de cierta manera presionada por que no estaba a gusto con Ariadna y José, y quedarse solamente con José, no era lo que quería. Ella estaba todos los días acongojada y desesperada porque no sabía qué hacer, me había comentado que Anahí le ofreció vivir con ella y pues la mi reacción a su comentario no le gusto ya que Anahí y yo no nos llevábamos muy bien, teníamos nuestras grandes diferencias, éramos prácticamente como el agua y el aceite y yo por cortesía hacia mis amigos, no decía las cosas enfrente de ella. Era muy egoísta, mimada y sangrona. Al final Patricia se fue a vivir con ella, yo la fui a visitar máximo 2 veces porque no era grata en esa casa, se respiraba mal ambiente.

José de cierta forma se sentía traicionado porque las dos se iban, él era el que les daba su espacio para que se sintieran bien y unidos, pero con el tiempo empezaron a llegar nuevos inquilinos a su departamento y nunca estuvo aburrido. No todo estuvo mal, en reemplazo de Elenne y Francesca llegaron Mara y Martha otras italianas muy agradables y otros dos mexicanos Janeth y Poncho en lugar de Ariadna y Patricia compartirían habitación con José.

Uriel cada vez estaba de mal en peor, por la presión moral con los papás de Anahí a quienes les ofreció que iba a cuidar a su hija muy bien, Anahí era muy perfeccionista y quería que todo estuviera en su lugar, eso sí que nadie fuera a su casa, era muy elitista e invitaba a poca gente, en cambio Uriel quería que fueran todos a su casa. Pero ella ganaba, la verdad yo no iba por ella y por la zona, Summerhill donde ellos vivían, era una de las colonias problemáticas de Dublín. En primer lugar era el foco de los Nackers y en segundo lugar a cualquier hora que caminaras por ahí, ya sea en la mañana o en la tarde se respiraba un aire denso, sinceramente yo ponía pretextos para no ir. Uriel no se sentía el mismo estando con ella, muchas veces Areli y yo le decíamos a Uriel que no era responsabilidad de él, cuidarla porque ella era autosuficiente.

Cuando llegó Almita la recibimos con la bandera de México, todos felices por su llegada, cuando bajó del autobús, todavía tenía con una cruda realidad porque apenas habían pasado unas horas de su despedida en Francia. Traía mil maletas, la llevamos con Areli para que no estuviera sola y ahí fue la primera mudanza de Almita, que después de una semana se les unió a la casa Uriel, liberándolo de Anahí.
El día que llegó Almita teníamos una cena espacial de comida mexicana ya que nos estábamos despidiendo de Linda y de las Italianas que vivían con el clan de José, fue muy emotivo ya que Francesa y Elenne eran muy lindas, como mi roomie, y siempre estaban curiosas por nuestra cultura, Elenne ya había venido a México y quedó maravillada y enamorada de Oaxaca, su comida y las tradiciones así que tanto a ella como a Francesca les costó trabajo despedirse de nosotros.

Ya acoplándonos con nuestros nuevos roomies y mis amigos a sus nuevos hogares, organizamos nuestros primeros viajes juntos. Nos fuimos a Wicklow, un lugar de ensueño que estaba muy cerca de Dublín. Ese día llegamos temprano al lugar donde nos citó la operadora de viajes a la que le contratamos el tour. Nos fueron explicando por donde estábamos y que es lo que íbamos a visitar.
Yo estaba maravillada por todo lo que veía, las casas de los suburbios, las mansiones, así como el recorrido de la carretera a la orilla del mar, apreciando los pueblos que pasábamos.
Íbamos al parque natural de Wicklow y estábamos subiendo la parte más alta de Irlanda, en el camino el guía nos comentó que ahí grabaron parte de las escenas de la película “Pd. Te amo” y nos dejaron bajar para poder conocerla. Era un lugar extraordinario, abajo del cerro había una presa que parecía tener el agua negra, y en no era porque estuviera contaminada, sino por el efecto del sol y de la tierra que hacían que se apreciara obscura. Cuando bajamos del autobús sentimos un frío, como hace mucho que no sentía, estábamos a -2°C, estábamos temblando del frío, pese que todos veníamos “preparados” para la nieve pero la verdad no era suficiente, cuando entramos al autobús el chofer nos ofreció una pequeña probadita de whisky para poder calentarnos, la verdad como siempre Rita poniendo el desorden, le di el trago al whisky y el cuerpo de estar muy frío, se empezó a calentar inmediatamente, a tal punto que me estaba quitando todo lo que tenía “p´al frío”. Lo chistoso es que no era la única con esa reacción, también Areli se empezó a quitar la ropa, todos los turistas estaban atacados de la risa por nuestras escenas.
Llegamos al Parque natural de Wicklow, era hermoso y a la vez se veía tenebroso, lo recorrimos y conocimos en el cementerio más antiguo en Dublín, había criptas por doquier, así que todos estábamos tomando fotos y creando historias que narraban las múltiples razones para quedarnos ahí y miles de historias de otros temas, recuerdos de películas y hasta recreamos parte del video de Thriller.
Llegando a la ciudad todos nos fuimos a mi casa para ver una película y calentarnos porque el viaje nos enfrió bastante. Ahí nos quedamos todos.

Seguíamos con eventos y fiestas, era el cumpleaños de Anahí así que se organizó una fiesta en Mountjoy, en casa de José, era la primera fiesta organizada por los mexicanitos y fue in-cre-í-ble.
Llegaron los brasileños poniendo su música y nosotros mi IPod, canciones desde XUXA, Juan Gabriel y los éxitos de ese tiempo, como éramos los anfitriones, los brasileños estaban emocionados porque en las fiestas poníamos el desorden con las “turbo-chelas”, que eran un éxito rotundo y más por la canción que les cantábamos. Se ponían borrachísimos porque se tenían que tomar la cerveza de una sola tomada. Empezábamos cantándoles:
– Queremos saber si Rita es amiga… fondo, fondo, fondo.
Ya entrados en calor sacábamos los chiles jalapeños para probar si eran valientes, algunos eran muy teatreros y no probaban el chile y otros muy valientes y lo probaban. Era increíble, porque habían brasileños, mexicanos e italianos, hablábamos diferentes idiomas pero solo uno en común: el inglés.

Como de costumbre Anahí y Patricia eran las primeras en irse, parecía que el reloj daba las 10:00 y ellas partían a su casa porque estaba “lejos” y era de “noche”, lo chistoso es que siempre que se iban empezaba la buena fiesta, siempre había un espectáculo que acontecía, brasileños que apenas se conocían y ya estaban besándose u otros estaban haciendo Slam en plena sala, y si como de costumbre José y yo éramos los últimos en las fiestas, limpiando y despidiendo a la gente. Muchas veces, sino la mayoría, nos quedábamos ahí todos porque se acababan muy tarde las fiestas y lo mejor era al día siguiente porque nos echábamos el chisme de quien se besó a quien y demás.
Así fue en Halloween, todos estaban alborotados, la ciudad estaba disfrazada, Temple Bar era una calle disfrazada, todos vestidos con originales disfraces y vueltos locos gritando el clásico: Trick or Treat. Los Pubs estaban completamente llenos de vampiros, brujas sexys y de super héroes, sacerdotes, enfermeras y todos emoríamos de risa no sólo por los disfraces, sino por las personas ebrias que hacían sus desfiguros en plena calle.

Seguía estando de vacaciones, pero poco a poco estaba empezando a tocar suelo y entrando a mi realidad.

Nos seguimos leyendo…

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