La meditación y la paz mental

La meditación tiene como propósito, calmar y pacificar la mente. Cuando la mente está en paz, nos preocupamos menos, no tenemos angustia y podemos sentirnos realmente felices. Si la mente está alterada no podemos apreciar la felicidad aunque nos rodeen las mejores condiciones. La meditación te ayuda a descubrir que en tu interior hay un estado de paz y serenidad que pueden crecer en la medida en que vas adiestrándote en esta disciplina. Asimismo disfrutarás de una alegría cada vez más pura, te sentirás habitualmente contenta y con la capacidad de manejar mejor los obstáculos que la vida te presente.

No es fácil controlar la mente, es como una hoja llevada caprichosamente al antojo del viento, así nuestra mente se divaga con lo que pasa a nuestro alrededor. Otro factor que puede distraernos es nuestro estado de ánimo, si estamos tristes, enojados o simplemente no nos sentimos felices. Estos estados de ánimo surgen porque estamos demasiado involucrados con las situaciones externas y poco involucrados con nuestra vida interior. La meditación nos puede ayudar a crear un espacio dentro de nosotros mismos en donde nos vamos a sentir seguros y podremos controlar nuestra mente sin que nos afecten tanto los cambios o las circunstancias de afuera. Poco a poco vamos desarrollando una estabilidad mental, un equilibrio que nos hará sentirnos felices y en armonía.

Conforme vayas adquiriendo más experiencia en el arte de la meditación, serás capaz de erradicar los pensamientos que te perturban. Solucionarás los problemas que se presenten de forma eficiente y serás capaz de aceptar lo que es imposible de solucionar sin perder la paz mental.

La meditación ayuda a que la mente se familiarice con la virtud. Nos proporciona la consciencia mental que analiza los objetos virtuosos y se concentra en ellos. Los objetos virtuosos son los que nos llevan a poseer una mente apacible cuando lo analizamos o nos concentramos en ellos. ¿Cómo saber si el objeto que contemplamos es virtuoso o no? Si cuando lo observas surgen sentimientos negativos no lo es.

Hay diferentes tipos de meditación, la meditación analítica y la meditación de emplazamiento. Cuando estudiamos el significado de las escrituras de Dharma* que hayamos leído o escuchado, estamos haciendo una meditación analítica. La contemplación profunda de esa enseñanza nos va a llevar a una conclusión o a manifestar una actitud mental virtuosa, que será el objeto de la meditación de emplazamiento. Cuando encuentras el objeto deseado a través de la meditación analítica, debes concentrarte en él sin distracciones tanto tiempo como puedas para que te familiarices profundamente con él. Esta concentración convergente es la meditación de emplazamiento. El término meditación se usa para referirnos a la meditación de emplazamiento y el término contemplación para referirnos a la meditación analítica. La meditación de emplazamiento depende de la contemplación.

Lo primero que tienes que aprender a hacer es parar las distracciones y lograr un nivel de claridad y lucidez en la mente. Puedes lograrlo con un simple ejercicio de respiración. Busca un lugar tranquilo y siéntate en una posición cómoda, con la espalda recta para no quedarte dormido. Mantén los ojos entrecerrados y concéntrate totalmente en la respiración. Respira naturalmente, por la nariz sin tratar de controlarla. Intenta ser consciente del aire que entra y sale, así esta sensación va a ser el objeto de meditación, concentrándote en él y olvidando todo lo demás.

Las primeras veces que lo intentes vas a darte cuenta de que tu mente está muy ocupada y es posible que sientas que la meditación te está alterando. En realidad lo que nos altera es darnos cuenta de lo ajetreada que está nuestra mente, no la meditación en sí. No te resistas a los pensamientos que vengan a ella, déjalos entrar y regresa a la respiración para que el pensamiento se salga sin que te pelees con él. Es posible que cuando estés concentrada en la respiración te distraigas de pronto en nuevos pensamientos, nuevamente déjalos entrar y regresa a la respiración.

Poco a poco vas a ir logrando que los pensamientos no entren mientras estás meditando. Lograrás una sensación de serenidad y relajación y por añadidura tu mente se volverá lúcida y espaciosa, te vas a sentir restablecida. Cuando logres calmar el flujo de ideas y distracciones y tengas la mente lúcida, intenta quedarte así un buen rato.

La meditación es la prueba de que podemos experimentar paz interior y satisfacción simplemente controlando nuestra mente sin tener que depender de nada más. Esta sensación de bienestar te ayudará a resolver dificultades del diario vivir, disminuir el estrés y las tensiones, experimentarás tranquilidad y desecharás el mal hábito de generar ideas pesimistas constantemente. Vivirás tranquilamente y tu mente tendrá más espacio para la creatividad y las buenas ideas, tus relaciones interpersonales mejorarán porque vas a estar más atenta y tu estado de ánimo será generalmente bueno.

El centro de la práctica de *Dharma (palabra sánscrita que significa ley natural, orden social, conducta adecuada o virtud) es la meditación.

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1 Comentario

  1. luz
    1 febrero, 2016 at 4:02 am — Responder

    Excelente artículo. Ojalá más personas practiquen esta bella disciplina.

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