Escribe

En incontables momentos de mi vida me he sentido triste, sola, olvidada hasta por el universo, sin embargo la misma vida te va marcando la pauta, el camino a seguir.

Eso que dicen por ahí: “lo que no te mata te fortalece” es cierto, aunque depende mucho de la actitud con la que enfrentes los tiempos difíciles. Recuerdo que estuve a punto de perder mi departamento, de esto hace ya 10 años; en esa ocasión entendí perfecto lo que significa la expresión: ¡trágame tierra!

Era hora de poner en práctica la recomendación que hacía a mis pacientes: no veas el problema enfócate en la solución. Así que tomé una hoja de papel y comencé a elaborar una serie de posibilidades para generar dinero lo más rápido posible, sin embargo no pude concretar nada y llego la hora de ir a la cama, tenía un adeudo atrasado de 19 mil pesos.
Obvio no pude dormir por la preocupación, mi cerebro trabajo toda la noche, repasaba una y otra vez la lista que había hecho y ¡nada más se me ocurría! Así llego la hora de levantarme y comenzar otro día.

Desde que era joven siempre me ha gustado escribir, tan sólo para plasmar mis sentimientos, mis emociones, ya sea que me sienta alegre, triste, o decepcionada, escribir me ayuda a sentirme bien, a hacer catarsis, a liberar ideas, me impulsa a perseguir mis sueños, a trazar un plan y ejecutar la idea, para alcanzar una meta.

Me repetí una y otra vez: enfócate en la solución. Resuelve la situación, resuelve, resuelve…
¿Cómo vas a obtener ese dinero?

Me metí a bañar y cuando me estaba arreglando la luz se hizo en mi cabecita, ¡Lo tengo, lo tengo!
Encontré la solución y corrí a la mesa donde había dejado la noche anterior el papel en el que puse todas mis alternativas, tomé la pluma y empecé a escribir los nombres de familiares y amigos. Necesitaba 11 personas, incluida yo, para llevar a cabo mi plan. Al lado de cada nombre iba poniendo el número de teléfono de cada uno, nunca dudé de mi estrategia.
Después tomé un calendario y empecé a escribir fechas, una cada quince días. El plan consistía en hacer tandas, obtendría dinero rápido y no tendría que pagar intereses, necesitaba 20 mil pesos a la de ¡ya!

Me di a la tarea de hacer las llamadas, no hubo nadie que me dijera que no, así pude resolver el atraso que tenía. Hice las tandas durante algún tiempo y de hecho pude escriturar mi casa, casi de inmediato en una Jornada Notarial.

Siempre que estés en crisis escribe, cuando te sientas enamorado escribe, cuando la tristeza te esté partiendo el corazón escribe, cada vez que logres algo importante escribe.

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