La caja de música

Cuando era niña siempre deseé una cajita de música.
En el año de 1976 el abogado de mi madre, el Lic. Juan Hernández y su esposa, me llevaron un regalo con motivo de mi cumpleaños, recuerdo que le quite la envoltura a la caja y empecé a sacar el papel que protegía el contenido. Cuando por fin quedó al descubierto vi que era una muñeca, entonces la saque de su empaque y vi que venía montada en una caja de música, medía como 15 cm. de alto, tenía una cara hermosa, la cabeza estaba cubierta con un gorro y se unía al cuello con un listón, el vestido era de olanes, después de un olan bajaba otro y otro hasta cubrir los pies, con una mano sostenía un libro, del lado contrario le colgaba una bolsa en el brazo.

La muñeca me fascinó y la tenia siempre a la vista para poder mirarla, día a día contemplaba mi hermosa muñeca, le daba cuerda y embelesada la veía girar escuchando la suave música que emitía.
Compré unos libreros y en algunos espacios coloque algunos adornos y claro le asigne un espacio a la muñeca.

En la Ciudad de México, en el año de 1985 ocurrió un sismo, en ese momento me encontraba en mi recámara, cuando me repuse del susto salí a buscar mi caja de música, entonces me percaté de lo fuerte que había sido el movimiento telúrico. Muchas cosas se vinieron abajo, el refrigerador estaba a mitad de la habitación, habían cosas en el suelo, incluyendo los libreros. Empecé a remover los libros y de pronto vi la muñeca hecha pedazos, parecía que la habían molido.
No hubo manera de reconstruirla, lloré como Magdalena.

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