Un clavado a la sociedad

¿Sociedad? o como yo le llamo suciedad…
¡Qué valores y principios los de ahora!
No veo el amor y mucho menos la amistad sincera, ¿en dónde quedó?
Lo que escucho en todos lados es:
¿Cuánto tienes ? ¿Cuánto vale? Si no perteneces al equipo de baloncesto, al de baile, al de soccer, o a cualquier otro, no eres nadie en el colegio. Si no tienes dinero o eres alguien con amistades influyentes, no eres nadie en la vida.

Es muy triste ver como hacen a un lado a los demás compañeros, tal es el caso de Daniela, con hijos exitosos, buenos niños, pero nada aceptados por venir de otra ciudad, familias presumiendo valores y careciendo de los mismos, llenos de hipocresía.
Y luego la tecnología, maravillosa pero escabrosa a la vez, facilitando todo esto, forman grupos en whatsapp de todo el salón de clases y ahí hacen invitaciones a fiestas a las que ni siquiera están invitando a sus hijos, luego publican en Facebook la fiesta con palabras como: yo te quiero amiga.
Hay páginas en internet expresamente hechas para difamar y ofender, eso si, anónimamente.

¡Por Dios! Son mejores las cosas dichas de frente, hacer todo por atrás habla de una educación sin valores, impartida por madres anhelando que sus hijos sean populares, en lugar de buenos líderes, que no tienen idea de lo que significa la palabra popular:
Popular:
Que es peculiar del pueblo o procede de él, propio de las clases sociales menos favorecidas, que está al alcance de los menos dotados económica o culturalmente, del pópulo.

Mamás que se emocionan porque sus hijos ya tienen novia, o porque fuman y toman en lugar de avergonzarse porque no les enseñaron a tratar bien a los demás, a amar, a no humillar a nadie.
Casadas que tienen novios, viviendo la vida loca. Sus hijos formando parejas de jóvenes sin compromiso, o sea free, como le llaman ahora a los “amigos con derechos”.
Hombres machistas con novias, amigas y amantes sin título, mujeres feministas pero estratégicamente invisibles, por el título a zorra. Para nada me asusta, pero hay que ser coherentes.

He oído a chavos decir frente a las chavas:
– ¿Cuántas veces te la jalaste hoy?
Y ellas riéndose entre gritos aportan:
– ¡Ay ya, no mames güey!
¿La Bella y la Bestia?
¿La Bestia y la otra?

Igualdad le llaman… cuando se necesita ser lo suficientemente hombre o mujer para mantener a la pareja integra. Y los pretextos, que hay un millón, son lo que los justifica.
Una pareja es equipo, el amor se alimenta, se revive todos los días.

Un Bully puede lograr que los abusados lleguen a creer lo que les dice y crecen pensando que ellos no valen nada. No se me olvida el caso de la hija de una conocida, la molestaron hasta el cansancio con sobrenombres tales como: lesbiana, marimacha, machorra, tanto que dudó de su sexualidad. Afortunadamente a los veinte años se disiparon sus dudas.

Lo mejor de todo es que a quien señalaron, a quien juzgaron, a quien no invitaron, sólo porque no era de su ciudad, termina siendo más exitoso, porque se salvó de pertenecer a este grupo de personas sin valores que no creen que exista algo más allá de lo que hay en su estado, hay que salir al mundo, digo yo.

¡Qué locura!
Llega un momento en que te tienes que convertir sólo en oyente, porque todo puede ser usado en tu contra.
Que flojera vivir así.

Ser auténtico y portar una enorme sonrisa, se convierte en tu mejor arma. Me queda claro, nadie tiene que platicar su historia, más que uno mismo, pero es muy importante que tus acciones concuerden con tus palabras, por eso les comparto esta frase célebre:

El respeto al derecho ajeno, es la paz.
B. Juárez

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2 Comentarios

  1. Juana
    6 septiembre, 2015 at 1:13 am — Responder

    buenísimo ivanna, pero las mamacitas de ahora son descerebradas y creen que sus hijos pueden aplastar a los demás, recientemente viví la lamentable situación de un compañero de mi hijo mayor que está en un proceso penal porque borracho atropelló a un indigente y otro por prenderle fuego a una niña que vendía dulces en la calle… dios nos cuide de estar cerca de estas plagas y nos ilumine por haber logrado hombres de bien que respetan a los demás aunque muchas veces les rompió el corazón un desgraciado sin escrúpulos… el que ríe al último, ríe mejor…

  2. anonimo
    6 septiembre, 2015 at 1:22 am — Responder

    A los hijos hay que enseñarles a amarse y a amar a los demás para que el día de mañana se sientan orgullosos de ellos mismos. Los límites son básicos.

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