¿Será la madurez?

Ella es mi sobrina, tiene alrededor de 30 años y una hija de 4. Al parecer va a ser hija única porque así lo ha decidido la pareja. Está siempre muy pendiente y muy al tanto de todas las necesidades de su niña pero sobre todo, está muy al tanto de esas “modas” o tendencias del momento que rondan a las mamás cuando tienen hijos chiquitos.
Siempre que la veo me pone al tanto de ellas, que en el kinder no dejaron que las mamás participen en esta cadena que ronda por las redes sociales, esa en la que regalas un libro y a cambio recibes 36 porque es peligroso, que tales parques no son seguros, que los dulces de tal marca hacen daño, y principalmente, lo que deben de hacer para pertenecer al grupo selectísimo de las mamás muy involucradas y siempre dispuestas.

Recuerdo cuando yo estaba metida en ese torbellino, en esa competencia feroz pero muda, para ver quién hace la mejor fiesta, qué piñata está más llena de dulces, qué show fue el mejor, quién dio el mejor bolo en la primera comunión, etcétera. El mayor de mis hermanos, que en ese entonces no era padre aún, en tono de burla me decía siempre que platicaba de los eventos infantiles de mis hijas, que al paso que íbamos, el día menos pensado íbamos a contratar a Yuri para que cantara en las piñatas.

No estoy criticando, aclaro que yo lo viví con toda la intensidad posible, esos días que necesitaban tener 35 horas para que pudieran rendir dada la cantidad de actividades que había que realizar todas las tardes, era agotador estar siempre pensando qué cocinar, que fuera saludable, que no tuviera hormonas, que abarcara todos los grupos, que no tuviera sustancias añadidas, que no engordara, y que se lo quisieran comer, por ejemplo. Repito, no es crítica, pero claro que puedo ver a mi sobrina desde donde me hubiera gustado verme a mi en aquellos días.

Seguramente es la madurez, tal cual lo leí en una publicación que puso en Facebook mi primo Felipe: Madurez es aquella edad en la que uno ya no se deja engañar por sí mismo, y desde esa perspectiva puedo entender por qué muchas mujeres, no todas aclaro, nos vemos envueltas en estas actividades durante la infancia de los hijos. Un compromiso inventado para darle importancia a las actividades del día a día, un vacío en el fondo del corazón, la necesidad de reconocimiento, la falta de sentido de vida…

Todo con medida, porque también conozco el otro lado de la moneda, una de mis cuñadas era tan coda que partía las toallitas del bebé en pedacitos para que rindieran y lo único que lograba era untar la caca por todos lados, no les ponía ni crema ni talco para no gastar, y sólo pensaba en dedicarse tiempo a ella, a su vida profesional, que consistía en montar talleres en las escuelas o dar cursos a los padres para saber educar mejor a los hijos, cabe mencionar que se comportaba como si tuviera un puesto del alto rango en El Pentágono. Por lo mismo, no podía estar presente a veces en el cumpleaños de sus hijos, o compartir la vida con ellos, pues además de que eso representaba un gasto, los niños se podrían acostumbrar a su presencia y no podía asegurar que podría cumplir semejante expectativa.

Y volviendo al “todo con medida”, ser madre es un privilegio, nosotros le damos la vida a nuestros hijos y ellos nos dan la trascendencia, pero no perdamos de vista que los hijos necesitan una madre feliz y satisfecha, que pueda enseñar una alternativa de vida saludable, en el equilibrio de donarse al mundo, ser madre y no olvidarse de ella. Una madre que enseñe con el ejemplo cuáles son las cosas verdaderamente importantes, aquellas que no necesitan reconocimiento porque nutren el alma.

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3 Comentarios

  1. Silvanna
    15 febrero, 2016 at 2:27 am — Responder

    Me parece excelente y muy cierta esta publicación Yolanda, si tan solo te dieras cuenta de tantas y tantas tonterías en las que gastas, yo siempre salía con mejor regalo de el que le llevaba al festejado, prueba de esa competencia absurda entre las mamás; recuerdo una fiesta que el tema era la “Sirenita” y el regalo con el que salió mi hija fue una ¡pecera con peces y alimento! Si tan sólo supieras cuando empiezas a ser madre, que nada de esto te llevas… La vida es una rueda de la fortuna y nunca sabes cuando vas a estar arriba y cuando abajo, el trabajo lo tienes hoy y mañana quién sabe. Hoy que tengo una hija a punto de irse a la universidad, me arrepiento muchísimo de haber gastado en tantas tonterías que hoy no me pagan la renta o la colegiatura, mi consejo es que ahorren y prevean su futuro para poder ofrecerles a sus hij@s mejores oportunidades y para que uno tenga una vejez digna y tranquila, después de todo no precisa uno de mucho.

  2. Boni
    4 marzo, 2016 at 2:25 am — Responder

    aprendes a ser madre al mismo tiempo que te equivocas en algunas cosas, o mas importante es que puedas reflexionar y perdonarte, no es algo que hagas adrede

  3. 12 marzo, 2016 at 7:47 pm — Responder

    Pero a final de cuentas creo que estas cosas ya todos las sabemos y si no es asi es que hay pocas experiencias en la vida. Me parece tremendamente inspirador todo lo que escribiste. Es verdad, uno no puede estar enamorado del vacío. Creo que es importante que cada uno se pregunte en relación a esa persona que tienes al lado ¿qué es el vacío para mí? Pues si hay cosas básicas que esa persona no tiene para ofrecerte, entonces sí está siendo un vacío, algo sin consistencia.

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