Mi gran amiga

Es difícil saber qué decir cuando un amigo está enfermo. Algunos comentarios son mejores que otros, a veces es mejor el silencio que platicar, hay quien sabe expresar las frases perfectas, llenas de amor y apoyo sin titubear y hay quienes se suben al coche con los ojos y el alma colmados de lagrimas y de esperanza. Un cálido abrazo es un remedio infalible para ambos, porque aunque estoy segura que nadie la pasa peor que el enfermo, los que lo rodeamos necesitamos también un abrazo fraternal, unas palabras de aliento, necesitamos esa certeza que sólo existe en la fe.

Yo tengo una muy querida amiga enferma… y siento cómo se detiene mi respiración cuando pienso que está en plena batalla, una batalla muy desigual, contra un enemigo invisible, impredecible, y se echa a andar otra vez, gracias a ese suspiro hondo y largo, que llega de saberla incansable, positiva y feliz.

Una mujer admirable que ha repartido grandes lecciones en los últimos meses. Casi nunca se queja,  todo es de colores ante sus ojos, por lo que sigue dando útiles consejos y enorme consuelo. Me platica detalladamente lo que está viviendo, porque siempre ha sido una gran conversadora, e inmediatamente después me pregunta cómo estoy, cómo me va, pero no con compromiso ni por llenar silencios incómodos, sino con el interés que sólo una amiga del alma puede sentir.

Se hace presente en cada visita semanal al hospital en el que la esperan, la ubican y la buscan sus compañeras de piso, porque emana una luz brillante que ilumina a quien se acerca. Todas quieren contarle cómo están porque las palabras más justas y esperanzadoras las pronuncia en cada respuesta. Las toma de la mano y se sienten confortadas y seguras de que todo está bien.

Sé bien que esto es algo de lo que nos vamos a reír en un futuro, porque no les he dicho todavía que ella se ríe de todo… No hay días nublados o lluviosos, con ella uno siempre acaba revolcándose de alegría por lo más simple o por lo más trascendente. Su sonrisa es contagiosa, sanadora y refrescante. Estoy segura de que se sigue carcajadeando porque ella sabe que todos los guerreros tienen cicatrices.

Te quiero con el alma…

 

 

 

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1 Comentario

  1. yo mera
    24 septiembre, 2015 at 9:34 pm — Responder

    Coño que me has dejado muda jajajajajajajajaja y al mismo tiempo con unas lagrimillas en los ojos. Me llena de emoción lo que plasmas y también siempre que te veo tu sólo presencia me hace mucho bien. Yo te adoro más y sigo dando gracias a la vida, a Dios a las circunstancia a lo que sea por ponerte en mi camino por segunda vez. Así como nos reimos, también tenemos nuestros momento ( casi ) serios y que no te quede duda que yo aprendo de tí mucho y que también me das unas lecciónes de vida cañón. Por eso nunca dudo en pedirte un consejo ya que me gusta tu filosofía. Muchas gracias amiga de todo corazón y para siempre. Te amo !!!

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