Me río por no llorar

Con los años me he convertido en una persona de poco llorar y mucho reír, no ha sido algo que he cambiado deliberadamente, de repente, sin querer, me doy cuenta de que ya no lloro en las películas ni cuando me cuentan una historia triste; y en cuanto a lo de reír mucho, debe de ser porque tengo sentido del humor y más aún, sentido del humor negro, como se le conoce popularmente.

Reconozco que llorar es muy bueno, desahoga y lava el alma y es humano, creo que es diferente llorar por algo que ir por la vida sufriendo por todo, aunque sufrir sea parte de la vida también.
¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra? Para mí, la diferencia es la actitud, y entonces puedo distinguir entre llorar porque el momento lo amerita, porque la emoción fluye sola y se hace presente en las lágrimas, (igualmente de tristeza que de alegría, o de emoción), y quedar estática y paralizada ante el “sufrimiento”, no siendo capaz de levantar la cabeza y darte cuenta de que hasta en las situaciones más malas, hay algo bueno.

Además, sufrir todo el tiempo te convierte en una persona negativa, tus amigos están cansados de oír que te quejas constantemente, y si no paras, llevas una nube negra sobre ti a cualquier lado que vas y se te nota. También está comprobado que nadie puede sufrir tanto, hasta Sara García, en la época de oro del cine mexicano, interpretó papeles alegres y no solo dramones interminables, porque solo voluntariamente se sufre todo el tiempo y por cualquier cosa.
Reír y llorar, liberan al cuerpo y al alma de una sensación, y hay una línea tan delgada entre ambas, que de pronto puedes carcajearte por una tragedia o llorar porque te sacaste el melate, no lo controlamos, el organismo reacciona y punto.

Ahora bien, no es lo mismo reírte de mí, que reírte conmigo… no está bien ir por la vida burlándose de las personas ni de las desgracias ajenas, porque una cosa es aprender a que las tragedias personales se tomen con hilaridad, y otra muy diferente que te vuelvas loca y cuando alguien te platique una pena te tires al piso de la risa. Si te ríes conmigo, me vas a caer bien, si te ríes de mí, no te quiero en mi vida, así de simple.

Si entendemos lo absurda que es la vida y lo que nos tocó vivir, podemos casi casi, reírnos de todo. Nuevamente es cuestión de actitud, y mientras escribo lo pienso, y elijo reírme en lugar de llorar. Y cada vez lo pienso menos, porque con los años me doy cuenta de que aunque pareciera que todos pensamos, no todos pensamos igual, entonces lo acepto, y dejo de ejercer mi papel de educadora del mundo, me veo fluir felizmente entre las diferentes personalidades que me rodean, permitiendo que cada quien piense y diga lo que le venga en gana. Me hago responsable de lo que sale de mi boca, pero de lo que sale de la de los demás… el dueño de la boca tendrá que decidir que hacer.

Considero que lo que se vive en la actualidad, en todo el mundo, en su mayoría es espantoso, no se si porque los medios se hacen cargo de destacar más lo malo que lo bueno, o porque de verdad ya queda muy poco de lo bueno. Y yo estoy convencida de que todavía hay mucho bueno que decir, que ver, y que escuchar… Solo hay que quitar el pie del acelerador, parar un momento y dejar que la vida te sorprenda otra vez. ¿Hace cuánto que no te detienes a ver la luna? ¿Estás consciente de que ya florearon las rosas de tu jardín, o te pasas de largo? Ahora que estamos en época de lluvias, ¿sientes el delicioso aroma que te avisa que corras a quitar la ropa del tendedero porque ya va a empezar a llover, o simplemente maldices que con la lluvia hay más tráfico y ni siquiera estás en la calle? ¿Saboreas lo que comes, o sólo te lo comes porque es la hora de la comida? Y cuando te preparas un café o un té, ¿aspiras profundamente cerca de la taza antes de dar el primer trago, o te lo pones para llevar porque siempre tienes prisa?
La vida no se detiene, eso me queda claro cada vez que me veo en el espejo, y a mi me gusta pensar que hoy puede ser el último día de mi vida y quiero hacerlo que cuente.
Entonces me río por no llorar.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2015
Anterior

Los 50´s de la mujer saludable

Siguiente

Ser mujer es increíble

3 Comentarios

  1. Vicky
    4 agosto, 2015 at 4:59 pm — Responder

    La foto me fascino, el texto ni que te digo, lo disfrtute y yo soy de las que aspira el te antes de darle el primer trago
    buen dia

  2. Ferrán
    4 agosto, 2015 at 4:59 pm — Responder

    Me identificó al cien con tu nota. Hay que disfrutar todo lo que hacemos en esta vida. Los problemas y situaciones difíles que se nos presentan son como las monedas, tienen dos lados; siempre será mejor apostar por la cara (con una sonrisa) y dejar a un lado la cruz…

  3. Domitila
    4 agosto, 2015 at 5:36 pm — Responder

    Soy malísima para llorar! Me encantaría ser como Anita de Montemar que, a la menor provocación, lloraba un río, pero yo también soy mas de ” humor negro”, ropa negra, pelo negro, alma negra?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>