El famoso rol femenino

El rol de la mujer se ha ido transformando a lo largo de la historia. En la prehistoria, la mujer se dedicaba básicamente a la recolección mientras el hombre se encargaba de cazar. Después, la mujer estaba a cargo de la casa y el cuidado de los hijos, siendo el hombre quien trabajaba para proveer a la familia.

La introducción de la mujer en el mercado laboral, se debe a la revolución industrial y a las grandes guerras que tuvieron un hueco debido a la ausencia masculina que peleaba en ellas. Después las mujeres regresaron a las labores domésticas con algunas excepciones que conservaron el empleo ya sea porque la guerra las dejó viudas o con esposos discapacitados o porque la familia necesitaba el sustento de ambos.

Hoy en día la responsabilidad es compartida. Tanto hombres como mujeres cuidan a los hijos y proveen a la familia de todo lo necesario, no sólo por necesidad sino por el gusto de desarrollarse profesionalmente y sentirse útiles y productivas. Las mujeres son una pieza fundamental tanto en el núcleo familiar como en el mundo laboral porque buscan libertad, independencia económica, valoración profesional e individual, motivación, recuperar las actividades postergadas y para mi la más importante, porque saben que son capaces de desempeñar eficientemente cualquier actividad.

Somos las mujeres las de la intuición, la inteligencia práctica y la sensibilidad, cualidades que facilitan desempeñar varios roles al mismo tiempo. Y hay que destacar que la mujer que actualmente se queda en su casa a cargo de la familia, sin tener un empleo fuera de ella, es igualmente valiosa e indispensable que la que lo hace. El hogar es una empresa, hay departamento de finanzas, de recursos humanos, de compras y de ventas, de nutrición y de psicología. Hay que saber administrar el tiempo efectivamente, enseñar modales, apoyar en las tareas escolares, y educar a los hijos. Siendo esta última la labor más importante de todas, pues gracias a la educación y el ejemplo que recibimos en casa, salimos al mundo a ser adultos responsables, trabajadores, emprendedores y exitosos. La educación que se procura en el hogar es tan importante que vemos a quienes no la recibieron de manera óptima, padeciendo, sobreviviendo, sin aportar nada positivo al mundo eternamente.

El problema es que la sociedad no reconoce este trabajo, asume que ser madre es jugar a la casita y que hacerse cargo de la casa sólo se trata de hacer sopa. No es un trabajo remunerado como cualquier otro y nunca se termina. Por eso hoy muchas jóvenes se ven envueltas en el debate de ser madres o ser ejecutivas. Si hacen las dos cosas, también se ven envueltas en sentimientos de culpa generados por el poco tiempo que le dedican a la familia, orillándolas a exigirse cada día más para salir adelante en el trabajo, la casa, los hijos y la pareja. Se presentan las crisis y la mujer se pregunta por qué se siente tan cansada y desgastada y por qué no encuentra la felicidad en ninguna de las áreas que maneja. Se siente poco comprendida y es gracias a las mujeres que la rodean que puede entender e integrar todo dentro de ella, para recuperar la paz y saberse exitosa y feliz.

Concluyendo entonces, la mujer es madre, esposa o pareja, empleada, ejecutiva, administradora y el sostén emocional y psicológico de la familia. Sin olvidar el papel más importante que desempeña, el de ser mujer, aportando al mundo justamente eso, su ser mujer, su identidad, su femineidad y creatividad. En un mundo en el que todavía existe desigualdad de oportunidades y discriminación de género, un aplauso para las mujeres, que hacen de todo y llegan a la cima.

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1 Comentario

  1. En el exilio
    19 marzo, 2016 at 4:11 am — Responder

    Resulta curioso leer un artículo que habla sobre el cambio en los roles tradicionales terminar encasillado a la mujer en nuevos roles 《Concluyendo entonces, la mujer es madre, esposa o pareja, empleada, ejecutiva, administradora y el sostén emocional y psicológico de la familia》.

    Para combatir la discriminación de género y la desiguakdad de oportunidades debemos hacer justamente lo opuesto, eliminar todo tipo de etiquetas y roles. ¿Es que acaso el hombre no puede ser el sostén emocional de la familia? ¿En verdad queremos que la muje se mantenga encasillada en ese rol (o en cualquier otro)?

    El reconocimiento del trabajo realizado debe basarse en la evaluación de los resultados no en el género de quien lo realiza, solo así lograremos una verdadera igualdad y el justo reconocimiento de la sociedad por nuestro desempeño.

    Gracias por defenderme, pero mejor no me ayude comadre.

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