Una mujer impresionante

Está por demás que aclare que soy pro-mujer y que evidentemente, sin ser feminista, aplaudo, apoyo y admiro a todas. Sin embargo, hay unas que llaman mi atención más que otras por pequeños detalles o por grandes cosas.

Hoy quiero dedicarle este texto a una gran mujer, a la que quiero y respeto inmensamente.
Debe de tener cincuenta y un par de años más, siempre amable, siempre dispuesta. Y tal vez estas cualidades no le digan nada a nadie, ser amable debería ser una obligación y estar siempre dispuesta mejoraría al mundo, sin embargo, recalco estas características porque ella se ha topado con obstáculos importantes, sin perderlas.

Desde muy joven trabajó para ayudar a su familia, que está compuesta actualmente de una mamá de más de noventa años, un poco más de doce hermanos vivos, treinta y tantos nietos, veintitantos bisnietos y 3 tataranietos. Después se casó y siguió trabajando para compartir los gastos de la casa.

Hace más de veinte años, dio a luz al primer hijo de tres. Luis Mario, uno de los bebés más hermosos que he visto en mi vida. La cabeza llena de chinos dorados, los ojos azules, y la piel como un durazno hacían voltear a cualquiera. Un bebé especial, con capacidades distintas a los demás, lleno de luz y amor por parte de una madre que se entregó a él completamente.

Recuerdo que tenía alrededor de seis meses cuando la acompañé a una consulta médica.
Al recibir las malas noticias del pronóstico no se desanimó, al contrario, se llenó de furia y dijo en voz alta con los ojos rebozados de lágrimas que ella haría todo por sacar adelante a su hijo.
Y así lo hizo, contra viento y marea, Luis Mario tuvo una madre amorosa y comprometida que logró darle la más alta calidad de vida posible. Impecable, cuidado, amado, bien alimentado y hermoso, recorrió un camino difícil durante 18 años, pero la mano de su madre lo aligeró sin lugar a dudas.

No decir que perder a Luis Mario ha sido el golpe más duro de su vida sería absurdo. Lo fue, como lo sería para cualquier madre, en cualquier condición y circunstancia.
Pero ella se entregó a la pérdida con el deseo de mejorar la vida de su familia y ha crecido laboralmente, emocionalmente y humanamente a pasos agigantados.
Tuve el privilegio de convivirla hace unos días a la par de su familia y como era de esperarse, es madre de dos hombres cumplidos, responsables, educados y cariñosos, resultado de un arduo trabajo y compromiso, que de alguna manera honran la memoria de Luis Mario.

Quise platicar de ella porque es imposible pasar por alto el impacto que tiene sobre mí cuando la veo.
La escucho con atención, siempre tiene algo interesante que platicar, la miro y me quito el sombrero.
Tengo el privilegio de tener en mi vida a una mujer maravillosa, que es un ejemplo a seguir.

¡Te quiero Coco!
Que nada detenga tu andar…

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3 Comentarios

  1. Alejandra
    3 noviembre, 2016 at 3:48 pm — Responder

    Todo mundo debería de tener una persona así en su vida! Felicidades a Coco !

  2. Rosario V
    3 noviembre, 2016 at 4:12 pm — Responder

    Felicidades Coco, siempre dispuesta a ayudar y a impulsar a ser mejores personas… te mando un fuerte abrazo..

  3. luz
    3 noviembre, 2016 at 11:52 pm — Responder

    Felicidades a esa guerrera invencible que también es parte de mi familia. Te quiero y te admiro Coco.

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