Mi otra hermana

La única hermana de sangre que tengo nació nueve años después que yo y aunque somos excelentes amigas, son muchos años de diferencia, por lo que nunca pudimos jugar y hacer travesuras juntas.

Sin embargo, sí tuve una hermana. Con la que crecí, jugué a la Miss, a la mamá y al papá, al dentista y mil juegos más. Teníamos un conjunto de falda con corpiño, rojo con cerezas azul marino, y nos encantaba cuando coincidíamos al usarlo, también un paraguas de plástico transparente, el mío liso y el de ella con unas sandías, nos íbamos de día de campo, visitábamos a la abuela, y nos veíamos prácticamente todos los días porque además de ser primas, íbamos a la misma escuela.

Eramos muy distintas, mientras que yo era aguerrida, golpeadora y atrevida, ella era tierna, dulce y tengo que agregar muy maternal, porque desde niña tenía claro que sería mamá de más de uno.
A todos lados iba con un Topo Gigio inflable que estaba siempre a medio inflar porque estaba “ponchado”, o una de sus muñecas, que por cierto todas se llamaban “Pepa”, bolsa de mano con un pomo de crema Teatrical, impecable, oliendo a colonia Sanborns, con unas hermosas y largas trenzas perfectamente bien tejidas con listones de colores (que envidié tanto, que varias veces intenté cortarlas sin éxito), chupándose el dedo pulgar mientras se rascaba la nariz.
Siempre pendiente de todo, cosa que se puede comprobar viendo las fotos de las fiestas, en las que sale asomándose curiosa, para ver como el cumpleañero apaga las velitas del pastel.

Soy cuatro años mayor que ella, por lo que me volví su protectora en un sin fin de recreos en los que las niñas más grandes la llegaron a molestar, sin querer o queriendo, así como cuando nos dejaron algunas veces en el cine estuve muy pendiente de que fueran los primos y no nosotras, los que se sentaran en la orilla, porque ya nos había advertido su mamá que a las niñas que se sentaban ahí les agarraban la “cola”.
Y hoy muero de risa al recordar la advertencia.

Con Kena compartí el primer amor, ese que nunca se olvida, ese que tuvo que ser secreto porque mis papás no lo hubieran aceptado por la diferencia de años que había entre nosotros, era mi confidente y mi cómplice. Todavía me acuerdo cuando él se fue, lo espiamos juntas por la ventana mientras trataba de consolarme y yo lloraba sin consuelo.
Años más tarde fue mi chaperona, por lo que también le tocaron varios incidentes de los que ahora nos reímos a carcajadas, especialmente aquel día que Luis enfurecido nos bajó del coche y nos aventó las Sabritas por la ventana.
Al poco tiempo me tocó ser a mí la que intentaba consolarla en vano, mientras ella derramaba las primeras lágrimas que brotan sin control, cuando el corazón se rompe porque te peleas con tu novio.

Así caminó la vida, me casé y fue mi dama de lazo, luego la madrina de mi primer hijo.
Ella se casó después, hermosa, radiante, y también soy madrina de uno de sus hijos.
Nos hemos acompañado en las buenas, pero más en las malas.

Hace trece años más o menos se fue a vivir a Estados Unidos, todavía recuerdo el día que llegó a mi casa a despedirse, me entregó una carta que aún conservo. Nunca voy a olvidar su cara, se le veían claramente todas las emociones al mismo tiempo, estaba feliz, triste, asustada, emocionada… todo junto.
Lloramos mientras nos dimos un abrazo interminable, se subió al coche y se fue.

Desde entonces nos hemos visto poco. Hablamos regularmente por teléfono y nos mantenemos al día.
Este fin de semana, después de casi seis años nos volvimos a ver.
Y comprobé nuevamente que cuando el amor es verdadero, parece que el tiempo se detiene.
Nos disfrutamos como siempre, como si nos hubiéramos visto el día anterior.
Hablamos sin parar, reímos intensamente de todo y de nada.
Nos secreteamos con la mirada y nos conectamos con el pensamiento como ha sucedido toda la vida.
Y nuevamente, en un abrazo interminable secamos las lágrimas mientras nos despedimos.

Prima querida, te quiero con el alma, gracias por tus atenciones y tu cariño.
¡Estuve feliz!

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3 Comentarios

  1. Moni
    8 junio, 2016 at 9:48 pm — Responder

    Que palabras y sentimientos tan bonitos, disfrútala siempre.

  2. Maria
    8 junio, 2016 at 10:26 pm — Responder

    Asi es cuando tienes la suerte de que un alma gemela este contigo en el trayecto de tu vida. Muy bonito.

  3. Jorge
    10 junio, 2016 at 12:53 am — Responder

    Es un privilegio enorme compartir a una hermana con alguien como tú. Las quiero!

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