Prisioneros del amor

Un dia, para ser exactos el 1 de enero de 1995, llegó a mi casa el amor de mi vida.
Mi hermano, que estudiaba en una escuela militar, llegó con unos amigos de diferentes estados, eran 5 chicos muy guapos y entre ellos estaba José, quien, sin yo saberlo, se interesó en mí.

Cada fin de semana llegaba a mi casa, ya que solo salían los fines de semana.
Empezamos a salir, era una persona maravillosa, un verdadero hombre; cariñoso, detallista, amoroso.
Medía 1.88 metros.

Fui inmediatamente feliz, duramos cuatro años de novios, tres en México mientras estudió aquí.
Al terminar la carrera se fue sin despedirse. Me partió el alma, y no supe de él hasta hasta que conseguí por todos los medios su teléfono.
Me enteré que estaba preso, seguí teniendo comunicación con sus padres, y un día pude hablar con él. Seguimos la relación, con más amor que antes.

En julio de 1999, me aventuré y lo fui a buscar, así que trabajé duro para conseguir dinero para el boleto de avión y me fui a Sonora sin importar nada.
Volverlo a ver fue maravilloso, estuve visitándolo dos semanas.
Intentamos casarnos durante mi estancia en Sonora y por cosas del destino no pudimos, sin embargo seguimos la relación.
En diciembre de 1999 estuve a punto de fugarme de mi casa para ir a visitarlo otra vez.
Mi papá se dio cuenta y no me lo permitió, habló conmigo y no me pude ir.
Obviamente Mi José se decepcionó, se entristeció y se molestó, así que yo seguí luchando por lo que sentía, por mi amor.

Él después de un tiempo entendió y me dijo que me amaba, al poco tiempo de esto me enteré que se casó.
Yo sé que fue por decepción porque siempre he estado segura que me ama a mi.
Hablé con él y entendí su situación y lo que sentía. En alguna ocasión lo habíamos platicado, y acordamos que conque uno de los dos fuera feliz, el otro lo sería también.
Yo me sentía feliz de saber que tenía a alguien que lo hiciera feliz.
Luego supe que no era así, que ellos tenían muchos problemas.

Un año después me casé y José ya se había divorciado.
Me buscó para hacérmelo saber, pero yo ya estaba casada. Respetando mi estatus volvimos a tener contacto. Al principio, mi matrimonio fue muy difícil, ya que mi esposo no era lo que parecía ser cuando éramos novios, y cada vez que yo hablaba con José sabía que casarme había sido un error.

Seguimos hablando hasta que el 26 de septiembre de 2003, me dieron la noticia que el amor de mi vida había fallecido dentro de la prisión justo unos días antes de ser libre.

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