Nuria y el príncipe cibernético IV

Adrián estaba desesperado de no poder hablar con Nuria por ningún medio. Lo poco que sabía de ella era a través de Montse, por lo que decide comprar una laptop para mandársela a Nuria. Pero ya no fue necesario hacerlo porque ella se las arregló para tener un teléfono celular y hablar a escondidas con él muy de repente.

Evidentemente, esto enfrió la relación, ahora Filo entraba a jugar backgammon como antes, con la esperanza de que el cuarto de juegos se abriera y apareciera su novia. Y un día se abrió esa puerta, pero no entró Nuri, entro una joven también de 20 años, que mientras curioseaba y exploraba las salas de juego, se topó azarosamente con ellos y se quedó observando como jugaban y platicaban. Danielle, de origen francés, decidió participar en la conversación, saludó y a pesar de los malos modos de Montse, no dejó la mesa de juego porque Adrián se mostraba cada vez más interesado en esta nueva posibilidad.

Dani, como le llamaban de cariño, era una mujer totalmente diferente a Nuria y a Montse, era atrevida, provocativa y temeraria. Inmediatamente se dio cuenta de que a Filo no le era indiferente y comenzó un juego erótico y sensual, muy a pesar de Montse, que cuidaba al novio de su mejor amiga y a pesar de la aclaración de la existencia de la misma. A Danielle no solo no le importó que tuviera novia, le pareció patético que fueran novios cibernéticos y que nunca jamás se hayan visto. Abiertamente Dani y Filo empezaron a intercambiar propuestas indecorosas, y de pronto Montserrat leyó en la caja de texto de Danielle: ” Mmmmm Filo, me tienes tan caliente, que si me siento en un hielo le hago un hoyo”, lo que provocó que se levantara inmediatamente de la mesa y saliera de la sala de juegos. Esta mujer era asquerosa, ordinaria, despreciable, sucia y corriente, y les enseñó que ¡tenía un tatuaje en la “bubi”! ¡dicen que las francesas hacen tríos y esas porquerías! Montse no podía cruzar una palabra más con ella.

En el momento en que Montserrat se salió de la mesa de Backgammon, Dani le propuso a Filo que fueran a un lugar más íntimo. Le dijo que había un salón de charla muy popular, que abriera su cuenta y que lo veía en la cantina, en cuanto estuviera listo. Filo se dio prisa, y de pronto entro a un refrigerador y se vio ¡sentado en un plátano! Le pareció un detalle muy cotorro, como solía decir él, y cuando se dieron cuenta, ya habían pasado horas conversando.

Danielle despertó la más pura y ardiente lujuria que jamás haya sentido Adrián. Inmediatamente le dio su teléfono y le contó que tomaba clases de kick boxing en un gimnasio cerca de su casa. Lo puso al día de su soltería y lo dejó hipnotizado el resto de la tarde, al grado que no se acordó que Nuri esperaba una llamada ese mismo día.

A la mañana siguiente fue presuroso a buscar a Danielle al gimnasio, lamentablemente no la encontró y le llamó a su casa. Dani contestó el teléfono con una voz de aguardiente que no era difícil adivinar porque no estaba ejercitándose esa mañana. Ella le dijo que no podía ir con él pero que él la podía acompañar mientras se bañaba y le narraba detalladamente el paso a paso bajo la ducha.

Filo está lleno de confusión, atrapado entre dos mundos totalmente diferentes y atractivos para él.
Por un lado Nuri, dulce, virginal, tierna, provinciana, culta, inteligente, hermosa, e inexperta y por otro lado, el diablo en persona, Dani, ardiente, seductora, de mundo, millonaria, inteligente, buenísima e igualmente hermosa. En otra evaluación de las circunstancias, una vivía en la misma ciudad que él y estaba dispuesta a todo, sin preámbulos ni rosas, esa misma tarde si él quería pasar por ella a su casa.

Pero él no puede hacerle esto a Nuri, ella está castigada y encerrada por su culpa….
Decididamente va a cancelar la cita con Danielle. Le llama y le contesta una voz suave y cachonda acompañada con una risa deliciosa que combinadas sonaban como las dulces aguas del Rhin…
Filo está en problemas….

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