Nuria y el príncipe cibernético I

Nació, creció y vivió en una pequeña ciudad de Veracruz. Como sucede en esas ciudades, hay un grupo de familias que conforman “la sociedad” y una de esas familias era la de Nuria, conocida por todos, económicamente desahogada pero sin excesos; aparentemente funcional y unida. Asistían a los eventos sociales más populares y nunca daban nada de qué hablar. Cada uno cumplía cabalmente con las responsabilidades y obligaciones que les correspondían de acuerdo a su rol.
Todo era miel sobre hojuelas hasta que ella conoció al ciberamor de su vida.
Una mañana, reunida con sus amigas en el café semanal, escuchó atentamente como Montserrat, que jugaba backgammon en línea todos los días, narraba elocuentemente que ya tenía “amigos” con los que además de jugar platicaba y departía. ¡Esto era una osadía! Puesto que se sabía lo peligroso que era hacer contacto con desconocidos a través de la internet, pero su amiga, que dicho sea de paso era muy inteligente y culta, explicó que esos eran rumores de gente ignorante, habló de las muchas medidas de seguridad que existían para no ser localizables y sobre todo de la existencia de gente buena que solo quería pasar un rato ameno. Se oía tan segura y tan feliz que Nuria apuntó cuidadosamente la dirección del sitio y llegó a su casa decidida a ampliar sus horizontes.
A partir de ese momento, las dos amigas jugaban juntas todos los días, ya usaban ese lenguaje cibernético que caracteriza a quienes pasan varias horas en linea, y sobre todo, ya tenían una existencia alternativa. Como sucede en la vida real, formaron un grupo de amigos exclusivos con los que jugaban y hablaban, no cualquiera tenía acceso a ellas pues entraban a una mesa “cerrada” que para poder acceder necesitabas la contraseña que solo este selecto grupo conocía.
En el café semanal, ya solo se hablaba de esto. Reían a carcajadas platicándoles a las demás integrantes las peripecias de estos nuevos individuos, que al parecer estaban en las mismas condiciones que ellas, empezando a sentir la intensidad de una vida paralela.
Así fue como conocieron a Adrián, un hombre de 33 años, originario de la Ciudad de México, Licenciado en Administración de Empresas, trabajaba en la fábrica de su papá, viajero, jovial y buen jugador. Amable, culto y gran conversador. Rápidamente se hizo acreedor a la contraseña e igualmente rápido se entregó a esta realidad alterna que jala como agujero negro. En pocas semanas ya era el protagonista de las historias en el café de las amigas de 19 años, que una a una se fueron sumando a este pasatiempo secreto y atrevido.
Filo, como lo apodaban debido a su gran energía y agudeza, estaba realizado siendo el hombre más buscado de la internet. Se describía a sí mismo como el “sapo que se había convertido en príncipe cibernético”. Cuando no estaba ayudando a Gaby con sus tareas escolares, estaba discutiendo algún tema de actualidad con Vicky o pidiéndole consejos a Mariel de cómo conquistar a Nuri. En efecto, para Adrián, este pasatiempo se estaba convirtiendo a pasos agigantados en la única realidad en la que él quería vivir.
La relación necesitaba pasar al siguiente nivel: el chat.

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3 Comentarios

  1. Aurelio
    4 agosto, 2015 at 4:55 pm — Responder

    Amo tu historia Nicole, me encanta el sarcasmo, le das importancia a lo que no tiene en una forma irónica, muy fresh y natural. No se de cuantos capítulos se componga esta historia, pero estoy bien picado, ya quiero saber que pasa con el príncipe

  2. Pamela
    31 marzo, 2017 at 10:57 pm — Responder

    Hola
    He leido algunas de las historias pero quisiera si me pueden decir cual es la primera y asi seguirle xq me pierdo
    Gracias x compartir Eres un ser lleno de LUZ

    • Yolanda Fentanes
      4 abril, 2017 at 7:34 am — Responder

      Hola Pamela,
      Muchas gracias por leernos.
      Las historias capituladas tienen número, eso te puede ayudar a leerlas en orden.
      ¡Bonito día!

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