Noches de magia

Mía se encontraba atrapada en sus fantasmas del pasado… aterrada de sus propias emociones, no estaba acostumbrada a las caricias y a las demostraciones de amor.
Vivía en soledad apartada del mundo.
Todo fue producto de vivir muchos años con un hombre que nunca amó en realidad, así pasaron los días, los años, en completa agonía y con un vacío que manifestaba a través del mal humor e intolerancia hacia la persona que estaba con ella.
Él no lo soportó más, se fue de su lado, encontrando en otros brazos el afecto esperado. Mía no movió un dedo para retenerlo a su lado, ella decía para sus adentros que él se merecía ser feliz.

El tiempo paso volando, una noche de verano Mía se encontró con un hombre desconocido con quien intercambió sonrisas tímidas y comenzaron una charla que se prolongó hasta muy entrada la noche.
Hubo magia entre los dos, a partir de entonces aquel desconocido se dedicó a llenar de amor y atenciones a Mía, logrando sembrar en su corazón aquellos sentimientos que ella desconocía.
Él comenzó a enamorarse de aquella mujer que irradiaba ternura en su dulce mirar. Cautivado por su voz cálida y sensual.
Incrédulos, no podían entender el por qué de ese encuentro en una noche casual.

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