Me siento confundida

Estoy todavía en la prepa, he caído en una depresión por creerme fea, aunque intento verme a mí misma como una persona común y corriente.

Todo empezó cuando entró un niño nuevo a mi salón. La primera vez que lo vi no me pareció feo pero tampoco me pareció guapo. Pasó el tiempo y nos hicimos muy buenos amigos, los mejores amigos de hecho, él se portaba como si fuera mayor a su edad, le encantaba coquetear con todas excepto conmigo, y yo me sentía enamorada de él.

Cuando me veía me daban ganas de abrazarlo, de besarlo pero no me atrevía porque yo sabía que no le interesaba. Mis amigas me decían que éramos la pareja perfecta, que estábamos hechos el uno para el otro y yo me iba ilusionando cada vez más. En el salón se notaba mi interés por él, así que todos le hacían bromas y comentarios de mi y él contestaba:

-¡Para nada! ¿Cómo creen que me va a gustar esa tan fea? ¡A mi me gusta tener novias guapas!

Cuando lo oía decir eso me daban ganas de llorar e irme de la escuela para no volver nunca. Quería gritarle que me lastimaba cuando decía eso de mí, que yo no era tan fea, que por qué no me quería… pero nunca me atreví, siempre me quedaba callada y sólo lloraba amargamente todas las noches. Nunca me enamoré de otro compañero. Sólo tenía ojos para él, estaba dispuesta a tener paciencia y esperar a que se enamorara de mi, soñaba con abrazarlo, nadie se comparaba con él, era todo para mi.

Un día estábamos en una fiesta, en la casa de un amigo que me gustaba un poco. Estábamos todo el salón reunidos  y hablábamos de quién le gustaba a cada uno. Él no decía nada, se portaba raro, y yo tenía la esperanza de que en cualquier momento dijera que yo le gustaba.  Pero cuando le preguntaron si yo le gustaba, volvió a decir lo de siempre, que era imposible que él se fijara en una mujer tan fea como yo. Me mordí el labio con tanta fuerza que me salió sangre y ya tuve un pretexto para poder derramar unas cuantas lágrimas. Me dolía el corazón, lo sentía roto y eso me dio el valor para decirle frente a todos que no tenía que insultarme ni faltarme al respeto; que si ya no quería que fuéramos amigos tuviera el valor de decírmelo pero que no se llamara mi amigo si se atrevía a expresarse de mí así. No volví a decir una palabra en toda la fiesta. Estaba atrapada en mis pensamientos, en mi corazón herido, en mi orgullo pisoteado y en el calor que sentía en la cara cuando alguien me miraba. Al poco rato se acercó a platicar conmigo, no porque yo le interesara, sino porque tenía que quedar ante todos como si no le hubieran importado mis palabras. Pensé que sería bueno ignorarlo pero no pude, no quise hacerle daño ni propiciar que se burlaran de él. así que platicamos un ratito y me salí temprano de la fiesta.

En el camino comencé a llorar, cada vez más hasta que mis sollozos eran incontrolables. Al cruzar la calle en ese estado me distraje y me atropellaron. Afortunadamente no fue algo grave, sólo un fuerte golpe que me dejó sin sentido. Desperté en el hospital hasta el día siguiente. Estaban los papás del niño que puso la casa para la fiesta, mis papás y él. Le dije que no tenía que estar ahí, que se podía ir en cuanto el quisiera y me contestó que quería acompañarme.

Este pequeño gesto de interés me hizo creer otra vez que podría amarme algún día, así es que fui su perro fiel todo el resto del año escolar. Sin embargo, él volvió a ser grosero y a tratarme mal.

Me siento muy triste y confundida.

Ayúdenme.

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2 Comentarios

  1. Lulú
    9 febrero, 2017 at 8:38 am — Responder

    Niña aléjate de ese chico que solamente te ha hecho daño, nadie tiene derecho a decirte fea, ve a terapia para que construyas tu autoestima y aprendas a reconocer en ti a esa mujer valiosa y linda que seguramente eres, espero sinceramente que estas líneas te sirvan

  2. Paola
    11 febrero, 2017 at 5:54 pm — Responder

    No hay mujer fea y tampoco perfecta.
    Todas merecemos estar con personas que valoren nuestras cualidades y respeten nuestros defectos
    Lo importante es que hay que empezar a hacerlo nosotras, vernos con amor
    Tienes creatividad, sensibilidad y vida
    Valorate y cuidate

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