Me enamoré del amigo de mi papá

¡Qué tal!
Me llamo Ana y el amigo de mi papá es Guillermo. Mi amor prohibido, lo sé… pero ¿qué no dicen por ahí que en el corazón no se manda?

Tengo 17 años y él más de 40. Desde que soy niña lo veo en mi casa, con su esposa y sus hijos porque es amigo de mi papá desde la universidad. Mientras yo era niña, me era totalmente indiferente, sus hijos, y mis hermanos y yo jugábamos y la pasábamos bastante bien en cada reunión. Los años pasaron y empezó a visitar a mis papás solo, porque estaba teniendo problemas con su esposa.
Un día llegué de la escuela y estaba en la sala platicando sus pedos.
Cuando entré levantó la mirada y sus gigantes ojos azules llenos de lágrimas me encantaron.
Fue la primera vez que lo vi como un hombre, no como el papá de los niños que jugaban con nosotros.
Sentí el corazón latir a toda velocidad. Me acerqué a saludarlo y lo abracé porque me dolió su dolor. Cuando él me abrazó, sentí que quería quedarme entre esos brazos para toda la vida.
Nos separamos y le dije que sentía mucho por lo que estaba pasando.
Me subí a mi cuarto y traté toda la tarde de entender qué era lo que sentía. Luché contra mí en todos los sentidos. Mientras imaginaba mi vida con él aparecían mis papás, sus hijos, mis hermanos, su esposa…. fue una tortura.

Unos días más tarde, bajé a la cocina en pijama y estaba ahí sentado en la mesa con una taza de café, esperando a mis papás. En cuanto me vio me di cuenta que él me miraba como mujer, no como antes. Me revisó de arriba a abajo varias veces mientras me saludaba. Y confirmé que su mirada era de hombre cuando mi mamá entró a la cocina y me llamó severamente la atención por haber bajado así, más tarde me dijo que no volviera a andar sin bra en la casa y mucho menos en shorts, si había visita.

– ¡Ajá! Le gusto… ¡Yo también le gusto!

Era lo único que podía pensar en ese momento. Me sentía feliz. Aunque mi mamá dijera lo que dijera, yo me sentí muy sexy de ver cómo me miraba. Sentí que me tocaba con los ojos. Me emocioné y por primera vez sentí atracción sexual por alguien.

Seguro que mi mamá habló con mi papá de lo que pasó porque Guillermo dejó de visitarnos. Ahora se veían en un bar o en un restaurante.
Un día mis papás llegaron a la casa diciendo que ya se habían divorciado sus amigos del alma, que era algo muy triste y doloroso para ellos.
La noticia me hizo sentir felicidad y al mismo tiempo culpabilidad. ¿Cómo me podía alegrar esto?

Varios fines de semana después salí con mis amigas al antro.
Ya estaba un poco peda cuando lo vi entrar por la puerta. Se me salió el corazón de la ropa.
Corrí a decirle a mis amigas, que sabían lo que sentía, que era él quien estaba en la barra, que lo vieran. Las dos me dijeron que estaba loca. Que qué asco que me gustara un anciano apestoso y divorciado. Me importó poco su opinión y fui a buscarlo.

En cuanto me vio sonrío. Me empezó a ligar, me dijo que qué bonita me veía pintada, me invitó otra copa e incluso pagó esa noche la cuenta de mis amigas. Antes de despedirnos me pidió mi teléfono y obvio se lo di. Empezamos a whatsapearnos todo el día, a toda hora. Sobre todo en la madrugada.
Una noche pensé que ya era hora de dar el siguiente paso y le mandé una foto mía encuerada en la cama. Dejó de estar en línea y no me contestó nada.

Me hizo sentir una basura. ¿Cómo después de seguirme el juego me hace esta mamada?
Me sentí expuesta y una zorra. Tenía mucho coraje. Pasaron semanas sin que me escribiera y yo tampoco quise contactarlo. Regresé al antro en donde lo había encontrado varias veces y nada.
¡El muy puto me dio alas y luego se asustó!

Después de unos meses, decidí irme a Acapulco con mis amigas a festejar mi cumpleaños. Íbamos solas al depa de mi abuelo y en plan de desmadre.
Estábamos asoleándonos en la playa cuando una sombra me tapó el sol. ¡Era Guillermo!
Me dijo que quería hablar conmigo a solas.
Laura, una de mis amigas, me dijo en su cara que no me fuera con él, que no hiciera pendejadas, y a él le dijo que le debería dar oso estar con una niña de la edad de su hija.
Me enfurecí, le menté la madre y le grité que se callara, me levanté y me fui con él.

Caminamos por la playa platicando de lo que había pasado la noche de la foto. Me dijo que él no sabía que hacer, que Laura tenía razón, que yo era prácticamente de la edad de su hija y que mis papás eran sus mejores amigos, pero que verme sin ropa lo volvió loco y que no podía dejar de pensar en eso.

No dejé que terminara de hablar, lo besé y él me siguió el beso. Nos dimos un rato y le pedí que me llevara a su depa, primero me dijo que no y lo convencí a besos. No voy a mentir, cuando entramos me dio un poco de miedo, iba a ser mi primera vez y no sabía ni qué pedo. Luego luego me besó, me cargó y me subió a su recamara. Me quitó el traje de baño y me besó todo el cuerpo. Me decía que estaba deliciosa, que era tan joven, que olía tan rico….

Me preguntó si era mi primera vez y le dije que si, pero le pedí que eso no lo detuviera mientras ahora yo le lamía todo el cuerpo. Me dijo que lo iba a hacer con cuidado y al fin lo hicimos. No estoy segura todavía si me gustó o no la primera vez. Él se veía igual, dudoso, como que se sentía bien y mal al mismo tiempo. Esto no nos impidió hacerlo todo el día, todo el fin de semana.
Mis amigas estaban emputadas conmigo porque no estuve con ellas y por más que les explicaba y les pedía que me entendieran no conseguí nada.

Nos regresamos el domingo después de desayunar como habíamos quedado.
Ninguna de las dos me dirigió la palabra todo el camino hasta casi llegar a México. Cruzando la caseta, Laura me dijo que me iba a acusar con mis papás, que yo era una cerda y que el era un hijo de puta que seguro ni condón se puso. Que estaba desilusionada de mi y que no quería volver a ser mi amiga jamás. Martha opinó más o menos lo mismo.
Yo iba manejando y no contesté nada.
Al dejar a la primera en su casa, se bajaron las dos.

De camino a mi casa no podía pensar en otra cosa. ¿Sería capaz Laura de acusarme?
Pues sí fue capaz.
Cuando llegué a mi casa, ella ya estaba contándole todo a mi mamá. Mi mamá estaba llorando, en cuanto me vio entrar a la casa, colgó el teléfono, le gritó a mi papá para que bajara y me dio una cachetada con toda su fuerza. Mi papá se sorprendió, mi mamá no era de pegar así. Mi mamá le contó todo y él salió como diablo de la casa para ir por Guillermo.

Mi mamá me advirtió que si algo le pasaba a mi papá sería mi culpa y que no iba a vivir tranquila el resto de mi vida. Me dijo por supuesto que era una puta, que era una pendeja, que a ver si no estaba embarazada y que iban a denunciar a Guillermo porque yo era menor.
Y sí, todavía faltaban 5 días para mi cumpleaños.

Mi papá regresó a la casa golpeado y encabronado. Llorando me pidió que me fuera de su vista, que no podía creer lo que había hecho.
Me quedé oyendo tras la puerta y escuché a mi papá decirle a mi mamá que íbamos a ir a denunciarlo.
¡Yo no puedo hacer eso! ¡Él no me violó!
Entré y les dije que yo no iba a denunciarlo, que yo había querido que pasara lo que pasó.
Mi papá me corrió de la casa en ese momento, no me dejó agarrar nada de mi cosas. No tenía a dónde ir más que a casa de Guillermo.

Cuando llegué estaba golpeado como mi papá. Me dijo que lo que hicimos había sido una pendejada. Que yo le había arruinado la vida. Me dejó quedarme a dormir en su sala con la condición de que a la mañana siguiente me fuera.

Me costó mucho trabajo regresar a mi casa y pedir perdón. Y más trabajo ha costado que mis papás me perdonen. Ni siquiera me hablan.
Afortunadamente no estuve embarazada.
Estoy tratando de tener nuevas amigas y olvidar todo lo que pasó.
Obvio de él no volví a saber nada.

¿Ustedes creen que me arrepiento?
¡Sí! Me arrepiento con todo de haber hecho lo que hice.
No quiero seguir cargando con esto, tampoco soy una puta.
Ya no quiero que me mal miren en todos lados.
¡Ya no quiero seguir en este mundo!

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3 Comentarios

  1. Yolanda
    7 julio, 2016 at 3:23 pm — Responder

    Ana, creo que estás muy joven para sentir que ya no quieres estar en este mundo. Todavía hay mucho que vivir y de lo pasado hay que aprender.
    Entiendo tu dolor y que te sientas sola pero quiero pensar que tus amigas quisieron cuidarte.
    No se trata de buscar culpables, pero Guillermo es mucho mayor que tú y no debió acercarse a ti.
    Espero que puedas encontrar paz y pronto veas que hay muchas razones para seguir en esta Tierra.

  2. Kirshet
    24 mayo, 2017 at 6:24 pm — Responder

    No te arrepientas nunca de nada, porque si lo hiciste fue lo que querías en ese momento.

  3. Emilia
    9 agosto, 2017 at 7:59 pm — Responder

    He tenido sentimientos muy similares por un amigo de mi papá, tanto que créeme que si hubiera tenido la oportunidad que tú tuviste con Guillermo estaría en tu situación.

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