Georgina y Jaime

Georgina era maestra de un jardín de niños en Tepic. Casada, madre de dos hijas. No era muy religiosa pero ayudaba al sacerdote de la iglesia tocando el órgano los domingos para hacer las misas más amenas. En el coro de la iglesia había un muchacho, Jaime, muy joven, de la edad de su hija mayor con el cual empezó a cruzar miradas. Al pasar del tiempo, empezaron a tener una relación amorosa y muy apasionada porque él nunca había tenido novia antes, ni ningún tipo de relación con alguna mujer. Georgina le enseñó prácticamente todo, en pocas palabras lo enseñó a ser un excelente amante. El pueblo rumoraba de ellos y el esposo empezó a estar celoso y agresivo. Ellos sufrían porque ya se veían poco y llegó un momento en que no se veían nada. Georgina estaba profundamente enamorada, pero Jaime se consoló pronto con una muchachita de su edad. El dolor de Georgina fue tan grande que abandonó a sus hijas y a su esposo con tal de no ver a Jaime con su nueva novia. Nunca la volvieron a ver, ni sus papás ni sus hermanos ni sus amigas. Hasta la fecha nadie sabe nada de ella.

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