Final feliz

Creo que esta historia es bastante común en nuestros días, seguro no soy la primera que vive algo semejante. Es lo malo de los tiempos modernos, cada vez trabajamos más y tenemos menos tiempo para vivir y conocer gente.

Para mí era todavía peor porque me cambié de ciudad. Me vine de San Luis Potosí a Veracruz y no conocía a nadie. Empecé de cero y las distancias se hacían más grandes unos días y pocos días se acortaban, pero no quedaba de otra, había que trabajar y no me podía dar el lujo de despreciar el trabajo porque me cambiaban de ciudad.

La vida en esta ciudad no era mala pero me costó mucho trabajo el modo de ser de las personas. Yo quería divertirme, salir, hacer amigos pero no tenía con quien. Dejé a mi novio en San Luis y obvio decidimos terminar la relación por aquello del amor de lejos… así que estaba totalmente disponible. Un día una compañera del trabajo me animó a ingresar a estas páginas de internet de ligue, me explicó que iba a conocer gente y que podía decidir salir o no.

Siempre creí que estos sitios estaban llenos de desesperados o locos y mi opinión cambió porque ahí estaba yo, incluida, un poco desesperada y un poco loca. Me sorprendió encontrar gente guapa y educada; empecé a relacionarme con ellos por chat. Luego me atreví a tomar un café con algunos, asegurándome de hacer la cita en un lugar muy lleno y avisándole a mi compañera de trabajo en dónde y con quién iba a estar de tal a tal hora, a fin de cuentas ella la única persona que podría decirle a mi familia qué pasó en caso de que pasara algo malo.

Me llegaron amigos a montones, no es que sea la mujer más guapa del mundo pero me defiendo bastante bien. Me di el lujo de rechazar a algunos y de salir con otros. Me sentía a gusto en el trabajo y acompañada, cosa que quería desde que llegué al puerto.

Finalmente me decidí por uno, cerré mi cuenta y salíamos regularmente. A comer, a cenar, al cine y demás. Habíamos estudiado lo mismo, veníamos a Veracruz de otra ciudad y nos refugiamos el uno con el otro. Poco a poco empezamos a subir al siguiente peldaño, y cuando menos lo esperé ya éramos novios, enamorados y felices. Hicimos un grupo de amigos de mi trabajo y el suyo y puedo decir que conocí la felicidad plena.

A los pocos años nos casamos, tuvimos hijos y nos regresamos a vivir a San Luis Potosí.
Seguimos casados, enamorados y felices.
No hay nada truculento en esta historia y posiblemente parezca simple y sosa. Tal vez ni siquiera la publiquen porque no tiene intriga, lío y desamor. Pero quise mandarla porque quiero que en este mundo también haya esperanza, amor y alegría.

Ojalá que todos encuentren la felicidad y luchen por conservarla.

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1 Comentario

  1. Monica
    15 marzo, 2017 at 9:45 pm — Responder

    Lo único que me parece muy lamentable, es la poca fe que tienes en que lo simple y lindo no sea digno de ser leído y hasta disfrutado!
    Felicidades.

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