Collar de perlas

Aurora y René tenían por costumbre que el que estuviera en casa saldría a recibir al que llegara después, y en esta mecánica llevaban ya algunos años (como cuatro).
Esa noche René llegó a su casa y se sorprendió cuando Aurora no salió a recibirlo, de pronto la vio sentada en una silla del comedor dándole la espalda a él, en el respaldo de la silla colgaba una frazada y únicamente se veía su cabeza, misma que giro para saludarlo, no hizo el intento por levantarse, de modo que René sumamente intrigado cruzó el recibidor y la sala para llegar hasta su esposa, la sorpresa fue bastante agradable, la encontró con una gargantilla de perlas pendiendo de su cuello y sus lindos aretes en los lóbulos de las orejas, ¡su cuerpo desnudo estaba vestido con perlas!

Se miraron, se besaron y se rieron.

Él susurró… ¡me vuelves loco!

Al inicio de su relación se habían prometido no caer en la rutina y mantener fresca la convivencia, sin duda era algo que estaban logrando mantener.

Terminaron en la sala haciendo el amor.

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