A mi edad y enamorado…

Tengo 50 años y trabajo tiempo completo en un corporativo, estudié mercadotecnia y desde que salí de la universidad he ejercido mi carrera.
Como en muchos trabajos, el chat se es una herramienta importante para comunicarnos, por chat hablas no sólo con los compañeros de la oficina sino con familiares y amigos. Lo mismo pasa con el Facebook, Twitter y demás redes y como parte de mi trabajo hoy es tener al día las fan pages de la empresa, pues he aceptado a personas que no conozco en mis cuentas personales.

Un día, de la forma más sencilla y como me ha pasado muchas veces, recibí una solicitud y la acepté, era una mujer que vivía en Colombia, me saludaba eventualmente al principio y después ya hasta platicábamos. Siempre me ha llamado la atención que la gente se relacione con desconocidos como si fueran sus mejores amigos de la vida, siempre he pensado que eso pasa porque la gente se siente sola y ya no puedes confiar tan fácilmente en alguien.

Esta mujer y yo ya teníamos conversaciones bastante cercanas, yo ya sabía que se acababa de divorciar y que desde entonces se sentía muy abandonada y muy sola. No tenía hijos y la mayoría de sus familiares vivían en otra ciudad, por lo que platicar conmigo era su principal desahogo.

No quiero sonar trillado, no me estoy justificando, en serio mi matrimonio iba a pique desde hacía varios años y entre mi esposa y yo no había nada. Ni siquiera nos besábamos.
Acepto que la cercanía con esta mujer me hizo alejarme más de mi esposa, ya no me interesaba platicar con ella ni compartir nada con ella, mi mente estaba clavada en esta nueva relación a distancia que me llenaba de ilusión.

Mientras mi matrimonio se deshacía, mi relación computarizada crecía. Ya hablábamos de todo, ya habíamos confesado intimidades, ya habíamos tenido sexo cibernético y yo me sentía enamorado, quería subir al siguiente peldaño: conocernos en persona.

Siempre me puso pretextos para no vernos. O tenía trabajo, o llegaban visitas, pero nunca concretamos nada. De la noche a la mañana ella decidió terminar la relación sin ningún argumento, simplemente me dijo que ya no quería saber nada de mi, que lo sentía mucho y que no la buscara más. Cerró todas las vías de comunicación que teníamos y no había forma de contactarla.

Cometí el error de comentarlo con mis cuates y lo único que conseguí fue ser el pendejo más bulleado de la historia, que era casada, que tenía 80 años y no los 25 que me dijo que tenía, hasta que era hombre. Todo el mundo lo tomó a burla y nadie le ha dado la importancia que tiene para mi. Tengo roto el corazón, estoy deprimido, me siento mal y nadie me entiende.

Tengo el corazón destrozado, estoy desesperado, el dolor no disminuye…

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1 Comentario

  1. Monica
    7 marzo, 2017 at 11:48 am — Responder

    Yo no te insulto, creo que algo aprendiste y te recomiendo relacionarte con gente que veas, aún así,no es garantía.

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