Mi voz interior

Te he extrañado últimamente, desde niña he sido tu refugio en las buenas y en las malas, la pluma y el papel nos han unido en innumerables ocasiones, en los diarios que escribías y en las cartas que mandabas. Pero de un tiempo para acá, noto que ya no disfrutas tanto estar cerca de mí. No sé si es porque te obligas a buscar el tiempo a mi lado o porque estás resistente de acercarte.

Siempre ha sido fácil desahogarte conmigo y compartirlo todo, sin reservas. Esto me ha ayudado a ver cómo has evolucionado al pasar de los años. Ya no te veo como una niña asustada, agredida por la vida, que escribía con dolor, miedo y angustia. Eras muy dura para juzgarte y para juzgar a los demás. Me siento contenta de que eso se haya quedado atrás y hoy, al escribirme me transmitas paz.

Veo que ahora puedes tener vínculos más estrechos con las personas que amas. Me da la impresión de que te convertiste en una gran escucha, tanto de mi voz como de las voces externas. Reconozco el gran trabajo personal que haces día a día y me siento orgullosa de que a pesar del dolor, nunca hayas dado un paso atrás. Tu tenacidad se ve recompensada hoy con amistades leales y duraderas, con lazos amorosos con tus hijas y tu esposo y sobre todo con la luz que te cubre cuando te das cuenta de que puedes ver la vida con alegría.

Antes de despedirme, quiero darte un consejo: no leas y releas mil veces lo que me platicas, la primera vez es la espontaneidad la que habla, las demás veces, es el arrepentimiento de compartir, o la perfección en el texto. Tú sabes de lo que hablo, no debes de dejar que este tipo de cosas generen dudas o limiten la libertad de expresión por la que tanto has peleado. Conmigo es diferente, pero te veo que lo haces con la gente de afuera: con ellos cuidas no insultar o agredir en un reclamo, tanto como cuidas no adular o adornar con piropos un enfrentamiento. Este es tu espacio, en el que puedes expresar libremente y sin ningún temor o reserva todo lo que sientes y lo que piensas. Es una de las razones de mi existencia.

Quiero que recuerdes que siempre voy a ser esa voz cálida que te acompaña a crecer interiormente y a trascender al paso de los años. Nunca te he juzgado, sólo te ayudo a reflexionar sobre las cosas que compartes conmigo. Me gusta que sientas mi compañía amorosa y prudente, por lo que te pido que no te alejes otra vez.

Tu voz interior

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