El último adiós

Aunque ya sabía que esto pasaría pronto, la noticia me cayó como balde de agua fría.
Como se sabe, cuando un teléfono suena en la madrugada, la llamada porta malas noticias, entonces desde el primer timbrazo el corazón brinca y la cabeza se preocupa.
No quería contestar, pensando que tal vez si no escuchaba la noticia, no habría pasado nada.

Te veías muy bonita, como a ti te gusta que te vea el mundo, muy apacible.
Reflejabas eso que todos los que te amamos anhelábamos ver: paz.
Ya no había gestos de dolor ni gemidos de queja.
Ya sólo había calma y la serenidad, que por lo menos a mí, me transmitías cuando platicábamos.

¡Cuánta gente! Todos manifestando a su manera el inmenso dolor de tu partida.
Todos tristes y todos aliviados porque al fin, la plenitud te rodeaba.
Y a propósito de eso, ayer me di cuenta de la necesidad que tenemos los humanos de creer que el viento está llevando a nuestros seres amados a ese hermoso lugar en donde el sol brilla y la felicidad es el único sentimiento que se puede comprender.
Y más importante aún, que nos estarán esperando para que al llegar no haya nada nuevo para nosotros, para mostrarnos cómo funciona la vida en ese hermoso lugar.

Ayer el día también estaba triste…
Después de los últimos días de intenso calor, llovió a cántaros como si el cielo quisiera darnos un tregua para poder enfocarnos sólo en ti, en el último adiós.

Cuando nos despedimos, te dije que te iba a extrañar cuando te fueras, pero nunca imaginé que tanto dolor iba a matizar esa añoranza. Fuiste para mí una hermana, un bálsamo sanador, unos brazos siempre abiertos, una carcajada franca. Un regazo cálido y amoroso.
Los mejores recuerdos a tu lado, tu sonrisa permanente, tu cara siempre hermosa y las luces rojizas que me hicieron querer crecer rápido para que mi mamá me dejara copiártelas.
Te llevaste mis más íntimos secretos y aquí guardaré como un tesoro los que tú compartiste conmigo.

Amiga querida, te ganaste las alas con las que vuelas hoy.
¡Vuela alto!
Siempre bella, siempre tú.
Descansa en paz.

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3 Comentarios

  1. Luz
    19 abril, 2016 at 10:20 pm — Responder

    Me tocaste el corazón.

  2. Maru Sánchez De Lara
    18 abril, 2017 at 9:01 am — Responder

    ¡Un gran abrazo! Esa muerte que, a pesar de sabida, sorprende y sobresalta, nos espera en lo que será “el final del camino” para cada uno de nosotros. En este ocasión, tu amor, tu solidaridad y cariño acompañaron a esta hermana por elección hasta la morada final. Ella ha sido afortunada de contar contigo y tú también. Estoy segura que te habrá dejado aprendizajes de vida irrepetibles y entrañables.

  3. Maribel Iglesias
    18 abril, 2017 at 12:53 pm — Responder

    Más abrazos; qué conmovedor y qué lleno de amor

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