Luz

Luz

animals-731213_1280

A veces la vida tiene pruebas muy duras, dolores muy profundos, lágrimas muy amargas, que no están en nuestras manos poder evitar. Pero otras veces, nos da salud, los medios suficientes, hijos buenos, un marido que no quiere dejarnos. Y somos nosotras las que nos empeñamos en deteriorar esa felicidad,

hand-909626_1280

(El autor de este mensaje es el Dr. Emanuel Tanay, nacido en 1928, judío sobreviviente del Holocausto, y conocido y muy respetado psiquiatra forense radicado en los EUA). Un hombre, cuya familia pertenecía a la aristocracia alemana antes de la Segunda Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes

woman-71735_1280

Yola era una mujercita muy orgullosa de su marido y de su matrimonio, y digo mujercita porque toda ella era menudita. Él era muy trabajador, responsable y un buen padre. Además le encantaba porque era un hombre alto, guapo y siempre lucía pulcro, el pelo perfectamente peinado y su perfume

lottery-174132_1920

Siempre que llegaba el árabe al pueblo era motivo de regocijo y emoción para la abuela y todas sus hijas, claro, con tantas telas de seda, encajes, chalinas, broches y demás linduras que llevaba, todas se arrebataban la mercancía que él colocaba en la mesa del gran comedor de la

laughing-879961_1920

Una mujer recién divorciada, pasó el primer día muy triste empacando sus cosas en baúles y maletas y su mobiliario en grandes cajas. El segundo día vinieron y recogieron sus pertenencias y muebles. El tercer día se sentó en el suelo en el comedor vacío, puso música suave, dos velas,

hospital-bed-315869_1280

Definitivamente Luisa era la más ambiciosa de las cinco hermanas. Ella era la tercera y aunque era la menos agraciada de las cinco, se sabía sacar partido. Era muy disciplinada y metódica. Solía ajustarse un cinturón antes de comer y en el momento que le apretaba soltaba el tenedor. Tomó

cantinflas

Cuando mi abuela se dio cuenta de que mi abuelo se había ido con la costurera y ya había pasado tanto tiempo que seguramente no iba a volver, pensó que lo mejor sería vender la casa y todo lo que tenía adentro para cambiarse de ciudad y alejarse de los

forest-792808_1920

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto. Tiene mi corazón un llanto de princesa olvidada en el fondo de un palacio desierto. Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño que reflejo la tarde sin meditar en ella.